Las tensiones internas con el presidente de RTVE José Pablo López se diluyen en la postura contra Israel y Eurovisión

El Consejo de Informativos de RTVE está enfrentado con José Pablo López desde hace tiempo por el supuesto sesgo de algunos programas o la externalización de especiales informativos, pero con su postura con Israel y Eurovisión hay mucho más apoyo dentro de la corporación pública.

Las discrepancias internas en RTVE se han disparado en los últimos meses, pero no todas apuntan en la misma dirección ni afectan por igual a la figura de su presidente, José Pablo López. Mientras el Consejo de Informativos de TVE mantiene un choque frontal con la actual dirección por el modelo de programas de actualidad o por la creciente externalización de contenidos informativos, las posiciones de López respecto a Israel y al Festival de Eurovisión concitan un respaldo mucho mayor dentro de la corporación pública.

Y es que la batalla abierta en el seno de RTVE gira, sobre todo, alrededor del tipo de información que se ofrece en ciertos formatos de actualidad, su supuesto sesgo ideológico proGobierno y el peso que han adquirido las productoras externas en la estructura informativa de la casa.

El enfrentamiento más frontal se ha dado cuando el Consejo de Informativos de TVE ha puesto por escrito su malestar con Mañaneros 360 y Malas Lenguas. En un informe de varias decenas de páginas, el órgano elegido por la redacción para velar por la independencia y el rigor de la información concluye que ambos espacios incumplen de forma habitual las normas internas para la elaboración de contenidos informativos en RTVE y que sus piezas no se rigen por criterios periodísticos equiparables a los de los telediarios o los programas propios de los Servicios Informativos.

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Ese documento, al que han precedido varias quejas internas, describe un modelo de programa en el que la opinión se mezcla con la información, los presentadores exhiben sesgo en sus intervenciones y reparto de tiempos y los colaboradores recurren a un lenguaje agresivo que deriva en descalificaciones frecuentes. El Consejo les acusa de un tratamiento habitualmente partidista de los temas, en el que, a su juicio, abundan los argumentos favorables al Gobierno de coalición y al PSOE, mientras se minimizan o se omiten asuntos incómodos para el Ejecutivo.

El informe reprocha además que estos programas hayan asumido en varias ocasiones la realización de especiales informativos sobre asuntos de máxima relevancia, desplazando a la Dirección de Información y reforzando la sensación de externalización de la línea editorial. Cuestionan con dureza la opacidad sobre la cadena de responsabilidad editorial de los programas y denuncian que las decisiones fundamentales las toma gente ajena a RTVE, en referencia a las productoras externas encargadas de estos formatos.

El Consejo recuerda que la Ley de la radio y la televisión de titularidad estatal y el Mandato Marco fijan que la producción de los espacios informativos debe ser interna, y advierte de que la externalización de franjas de actualidad y de grandes especiales informativos va contra el espíritu de ese marco legal y contra el modelo de televisión pública que se comprometió ante las Cortes.

José Pablo López contraatacó al Consejo de Informativos con un informe para desmentir las acusaciones

El Consejo de Informativos reclama al presidente de RTVE de forma explícita que recupere para la estructura interna toda la información producida para la corporación y que garantice que se somete a los principios de independencia, neutralidad y pluralismo que fijan la ley y el Manual de Estilo. Pero la dirección, por su parte, ha cuestionado la competencia del Consejo para fiscalizar estos formatos, lo que ha contribuido a enrarecer aún más el clima interno.

Una de las quejas remitidas por el Consejo de Informativos sobre la externalización de programas informativos en RTVE
Una de las quejas remitidas por el Consejo de Informativos sobre la externalización de programas informativos en RTVE | Fuente: CdiTVE

La respuesta de José Pablo López es contundente siempre que puede. RTVE difundió un contrainforme en el que califica de "inaceptables" e "injustas" las conclusiones del Consejo de Informativos y niega que Mañaneros 360 y Malas Lenguas vulneren la normativa interna. El documento, avalado por el consejo de administración, acusa al órgano de los periodistas de basarse en "afirmaciones genéricas" y de incurrir en "errores factuales" al describir la estructura de los programas y el papel de las productoras, y defiende que se trata de espacios de actualidad con opinión, amparados por la pluralidad de colaboradores y por los mecanismos de supervisión editorial.

En público, José Pablo López ha ido más lejos y ha hablado abiertamente del derecho a la discrepancia basado en datos frente al informe de la parte acusadora. Ha defendido a los presentadores y equipos de los dos programas cuestionados, ha rechazado que exista una línea editorial proGobierno”dictada desde la presidencia y ha deslizado que el Consejo de Informativos ha sobrepasado sus funciones al convertir un desacuerdo profesional en una enmienda a la totalidad a la actual dirección.

Las críticas a Israel y Eurovisión sí refuerzan al presidente de RTVE

Pero en la guerra institucional en Torrespaña no se libra la batalla de Israel y Eurovisión. La retirada de RTVE de Eurovisión 2026 en protesta por la participación de Israel. En este punto, las discrepancias internas son sensiblemente menores, y los mensajes del presidente han encontrado apoyo tanto en los órganos de gobierno de la corporación como en buena parte de la plantilla, donde se percibe una postura adecuada frente a lo que está sucediendo.

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Cabe recordar que la ruptura con el festival se consumó después de que la UER aprobara un cambio de normas que, en la práctica, blindaba la presencia de Israel en el concurso pese a la presión de varios países para abrir un debate específico sobre su participación en el contexto de la ofensiva militar sobre Gaza, y ahora recientemente de los ataques sobre Líbano e Irán junto a Estados Unidos.

Yuval Raphael, participante de Israel en Eurovisión
Yuval Raphael, participante de Israel en Eurovisión 2025 | Fuente: Agencias

España, junto con otras delegaciones, había solicitado que la asamblea de la UER abordara el asunto con una votación clara y transparente, posibilidad que la organización terminó rechazando. RTVE interpretó ese cierre en falso como una muestra más de la falta de confianza en la dirección del certamen y de las presiones políticas que lo rodean, y anunció su retirada. España no solo renuncia a competir, sino que tampoco emitirá la final ni las semifinales de Eurovisión 2026.

En sus intervenciones públicas y en varios mensajes en redes sociales, José Pablo López ha sido especialmente duro con la UER. Ha denunciado que Eurovisión ha dejado de ser un concurso de canciones para convertirse en un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado, y ha recordado que RTVE había defendido aplicar a Israel un estándar similar al que llevó a expulsar a Rusia tras la invasión de Ucrania.

La corporación había remitido meses antes una carta a la UER pidiendo un debate formal sobre la participación israelí y advirtiendo de la posibilidad de una retirada si no se abordaba de manera clara la contradicción entre la situación sobre el terreno y los valores que el propio festival dice defender.

La decisión española no fue la única y Países Bajos, Irlanda, Eslovenia o Islandia, entre otros, han anunciado también su salida, lo que ha dejado a Eurovisión 2026 con el número de participantes más bajo en décadas y ha abierto una crisis reputacional sin precedentes para la organización. RTVE se ha posicionado en un papel de referencia entre las televisiones públicas que reclaman una respuesta justa frente a la ofensiva israelí sobre Gaza y al deterioro de la situación humanitaria.

En este sentido, esta última semana se ha conocido la reprimenda de la UER a la televisión sueca y a la representante Felicia por sus declaraciones contrarias a la participación de Israel, algo que no dejó pasar el presidente de RTVE.

José Pablo López volvió a recurrir a su perfil en X para denunciar (incluso en inglés, para reforzarse a nivel de percepción europea) que el tiempo ha dado la razón a los países que abandonaron el certamen y acusar a la organización de haberse convertido en un órgano de vigilancia antes que en garante de la libertad de expresión y de los valores que fundaron Eurovisión. Ha criticado que se recuerden responsabilidades a los artistas mientras se guarda silencio ante lo que ocurre en Gaza, Líbano o Irán, y ha insistido en que la salida de RTVE no fue un capricho, sino una respuesta directa a la vulneración de principios básicos.

Transparencia le da la razón

Esta línea crítica hacia Israel se ha visto reforzada, además, por la manera en que RTVE gestionó la polémica sobre los comentarios de sus propios locutores durante una de las galas de Eurovisión. En la retransmisión de una de las semifinales en la que actuaba Israel, los comentaristas Tony Aguilar y Julia Varela introdujeron la actuación recordando la guerra en Gaza y citando el número de víctimas civiles según datos de Naciones Unidas, así como la preocupación de organismos internacionales por la situación humanitaria.

Aquella intervención desató una oleada de reacciones en redes y provocó una queja formal del ente público israelí ante la UER, que trasladó su malestar a RTVE. En paralelo, un particular solicitó amparo ante el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno para obtener, a través de la Ley de Transparencia, el supuesto guion o las indicaciones remitidas por la corporación a los comentaristas con el objetivo de comprobar si el comentario crítico con Israel había estado guionizado y formaba parte de una consigna política dictada desde la dirección.

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RTVE alegó que no existía ningún documento institucional con instrucciones sobre qué decir en antena en ese contexto y explicó que las entradillas y comentarios que acompañan las actuaciones del festival son redactados por los propios locutores, sin intervención de los órganos de gobierno ni de la presidencia, por lo que se consideran material personal de trabajo y no documentación oficial sujeta a publicidad activa u obligada a ser entregada.

El Consejo de Transparencia terminó dando la razón a la corporación y archivó la reclamación. En su resolución, asumió que no se había acreditado la existencia de un guion institucional ni de documentos que plasmaran instrucciones políticas sobre los comentarios referidos a Israel y que, por tanto, no había información pública que entregar.

La conclusión aclaraba que aquellos comentarios no estaban guionizados por la dirección y contribuyó a desactivar las sospechas internas sobre una instrumentalización política de la retransmisión, lo que ha servido para blindar más a José Pablo López, que se está haciendo fuerte incluso a nivel europeo con su postura frente a la UER y el papel de denuncia de RTVE.