Paula Badosa busca la luz en Indian Wells

Paula Badosa vuelve a empezar de cero. Su cuerpo no le da tregua desde mayo de 2023. Un proceso que siempre es el mismo: aparece una mejora. Llega la ilusión. Entonces aparece una nueva lesión. Es un ciclo que no termina.

La española vuelve a estar fuera del top-100. Tiene 28 años y vive rodeada de dudas. Su objetivo es dejar atrás una pesadilla demasiado larga. Su voluntad no se rompe, hace dos semanas se retiró en Dubái. Ahora ya prepara su regreso a las pistas para competir esta semana en Indian Wells.

Precisamente el WTA 1.000 de Indian Wells fue el que catapultó a la española en 2021. Allí ganó el más importante de sus cuatro títulos y comenzó una ascensión que la llevó a ser número dos del mundo. Con el adiós de Garbiñe Muguruza, el tenis español encontró en Paula a su gran esperanza. Lo que podría haber logrado será siempre una incógnita. Una fractura por estrés en la vértebra L4 en Roma 2023 detuvo todo en seco. Desde entonces, arrastra las consecuencias de una lesión crónica.

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Los números explican la seriedad del problema. Paula Badosa se ha retirado en medio de nueve partidos distintos desde aquel torneo italiano. Ha abandonado pistas entre lágrimas y ha relatado la crudeza de su situación en redes sociales. En febrero, estalló en X ante las críticas: “No tienes idea de lo que es vivir con una lesión crónica y aun así seguir adelante. Despertarse cada día sin saber cómo responderá el cuerpo, buscando soluciones y luchando por algo que amas”.

El regreso de Badosa, jugar contra el propio dolor

Su fractura en la vértebra le hizo perder casi todo 2023. “Lo que tengo no es operable. Si te operas, olvídate”, explicó sobre sus problemas. Volvió en 2024, aunque la espalda siguió dando guerra. Las infiltraciones le dieron mínimos balones de oxígeno. Llegó a caer al número 140 del ranking, pero la gira norteamericana trajo una breve tregua. Fue campeona en Washington y semifinalista en Cincinnati y Pekín. Acabó el año lanzada.

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Paula Badosa celebra un ounto en Australia Fuente: Paula Badosa Instagram

Fue en aquel momento cuando reconoció haber estado cerca de dejarlo todo. “Muy cerca, lo he visto muy mal, lo he pasado muy, muy mal. A mí no me compensaba, no me hacía feliz estar donde estaba en ese momento durante el año”, confesó cuando volvía a rondar el top-10. La inercia continuó con unas semifinales en el Open de Australia 2025 que la situaron novena del mundo. Parecía estar de vuelta, pero el cuerpo la obligó a empezar de cero otra vez. A la espalda se unió una rotura en el psoas y una lesión en el muslo.

Badosa adaptó su tenis a una cruda realidad

Al final no te queda otra opción que aceptarlo. Y creo que es lo mejor”, dijo con resignación a finales del año pasado. Badosa aprovechó la última pretemporada para machacarse y prevenir recaídas. "No importa cuántos obstáculos se crucen en mi camino, prometo esto: seguiré luchando, seguiré empujando y seguiré encontrando la manera de volver. Nos vemos en 2026", escribió. Aryna Sabalenka, su gran amiga en el circuito, la define con una frase corta: "Es una luchadora".

Le ha tocado reajustar su juego. Junto a su entrenador Pol Toledo, ha hecho del saque su gran fortaleza para proteger el físico. En 2025 ganó el 70% de los puntos con su primer servicio, una mejora notable respecto a sus mejores años. Sin embargo, al resto sufre más. Se le atascan las grandes pegadoras ante las que le cuesta igualar la potencia. Pero su entrega es innegable. Siempre se ha dejado todo lo que tiene, a pesar del dolor.

En este inicio de 2026, Paula no pudo pasar de la segunda ronda en Australia. Su último contratiempo en Dubái la ha empujado hasta el puesto 106 del ranking. Anda de nuevo fuera de las cien mejores, necesitada de escalar para evitar cuadros endiablados. La prioridad absoluta es que su cuerpo le conceda un mínimo de respeto. Con la esperanza de ver el sol y dejar atrás su particular día de la marmota, Paula regresa a Indian Wells. Allí donde, hace un lustro, saboreó una gloria que su propio cuerpo le negó poco después.