Un grupo de científicos podría estar cerca de demostrar la existencia del alma humana, uno de los grandes misterios de la humanidad. Tras simular mil millones de neuronas, un nuevo experimento busca determinar si la conciencia y el alma son subproductos biológicos o si trascienden la materia.
De esta forma, la ciencia se acerca a una demostración física que parecía imposible, un hito sin precedentes en la historia tecnológica. De esta manera, podríamos estar mucho más cerca de tener la confirmación de la existencia de esa entidad inmaterial e invisible que nos da vida, conciencia, pensamientos y emociones.
LA CIENCIA ESTÁ CERCA DE CONFIRMAR LA EXISTENCIA DEL ALMA HUMANA

La búsqueda del alma humana ha dejado de ser un tema que solo atañe a la teología para convertirse en un asunto en el que se encuentra metida de lleno la ciencia. Durante siglos, la humanidad se ha debatido si nuestra esencia solo tiene que ver con algo inmaterial y espiritual o si viene dada por las conexiones químicas de nuestro interior.
Un nuevo experimento promete aclarar este asunto, tal y como se ha desvelado en el podcast The Raising Cain Show, donde se ha asegurado que la investigación se está realizando con la supercomputadora neuromórfica DeepSouth. Esta es una máquina que está diseñada para simular el funcionamiento del cerebro a una escala nunca antes vista.
Este gran avance tecnológico no solo se limita a poder procesar datos, sino que trabaja para replicar la arquitectura biológica de la mente y así poder observar la manera en la que emerge la consciencia en un entorno bajo control.
Este experimento marca un nuevo camino en el terreno de la ciencia, que ahora trata de identificar el momento exacto en el que una red neuronal artificial desarrolla procesos similares a los humanos. En ese caso, podríamos estar ante la prueba de que el alma humana existe y que tiene una base física medible.
DEEPSOUTH TRABAJA PARA CONFIRMAR QUE EXISTE EL ALMA HUMANA

Mientras la ciencia avanza, creando incluso dispositivos que pueden leer y subtitular nuestros pensamientos en tiempo real, nos encontramos con este nuevo avance científico de la mano de la mencionada supercomputadora DeepSouth.
Es una herramienta con una capacidad impresionante, al tener la capacidad de simular una red de 1.150 millones de neuronas artificiales. Esta es una gran diferencia con respecto a los sistemas de inteligencia artificial convencionales, sobre todo porque puede imitar la manera en la que las neuronas biológicas se comunican mediante impulsos eléctricos.
Este hecho permite que exista un nivel de realismo biológico que hasta no hace mucho era considerado algo difícil de imaginar más allá de la ciencia ficción. Los investigadores tratan de observar si, cuando se alcanza ese nivel de complejidad, se dan fenómenos de consciencia emergente.
Con ello se podría entender si el alma nace fruto de la interacción masiva de dichas células, o si realmente es un componente que la tecnología (y la ciencia) no pueden replicar, lo que reforzaría el pensamiento de quienes consideran que tiene una naturaleza excepcional dentro de la existencia del ser humano.
EL DESAFÍO DE CAPTURAR EL ALMA HUMANA

En una era en la que expertos como Edgar Morin aseguran que su gran preocupación es la "inteligencia humana superficial", nos encontramos con este nuevo experimento cuyas implicaciones van más allá de la ciencia. Con él se abre un debate ético y filosófico sobre la identidad digital.
El hecho de que haya una supercomputadora que pueda llegar a imitar los procesos de un cerebro vivo de forma idéntica hace que trascienda lo artificial y lo espiritual, un paso que puede ser clave y que podría ser imposible de revertir.
La ciencia se encuentra muy pendiente de los resultados de estas simulaciones, ya que podrían confirmar que el alma es una forma compleja de formación cuántica o biológica. De confirmarse, los seres humanos entraríamos en una nueva dimensión de conocimiento.
Con la investigación se podrá tener la clave de la consciencia humana, además de estar más cerca de lo que ocurre con esta información una vez que el soporte en el que se encuentra, que somos las personas, deja de funcionar. Se trata, por lo tanto, de una de las investigaciones más importantes de los últimos tiempos.



