Lo que empezó como una actualización sobre la nueva denuncia contra Íñigo Errejón ha acabado en un enfrentamiento en directo entre Elisa Mouliáa y el periodista Nacho Abad. El choque ha sido frontal, repartido entre 'Código 10' y 'En boca de todos', y ha dejado claro que la relación entre la actriz y el presentador está totalmente rota.
El pasado martes 24 de febrero, Mouliáa conectó con el programa de Cuatro y, lejos de andarse con rodeos, señaló directamente a Nacho Abad por el trato que está recibiendo el caso. La intérprete, realizó acusaciones 2024 por unos hechos de 2021: “Después de lo que me habéis hecho a mí, y digo habéis porque Nacho Abad te lo digo a ti, ninguna víctima puede, desde luego, juntar las fuerzas suficientes como para salir adelante y salir a la palestra. Esta ha tenido el coraje de ir a personarse de forma anónima”.
Elisa Mouliáa y Nacho Abad: Una encerrona y el papel de "verdugo"

La actriz no tuvo reparos en cuestionar la ética de Abad. Le soltó a la cara que la estaba tratando “como si fuera verdugo”, algo que, según ella, es un mensaje nefasto para cualquier mujer que esté pensando en denunciar. Mouliáa insistió en que, desde que alguien da el paso y alza la voz, empieza una maquinaria donde “se la infantiliza, ridiculiza de una manera tal que, desde luego, no sé cómo no te da vergüenza después de lo que te has enterado hoy”.
Elisa recordó con mucha ira una entrevista de días antes que calificó como una “encerrona tremenda”. Según contó, le vendieron que hablaría con su abogado sobre por qué cerró su Instagram, pero al final la cosa fue por otro lado. Hablaron del caso con “unos titulares que me dejaban a la altura del suelo como si yo fuera una mentirosa”. Ella se defiende diciendo que si el juez ha mandado a Errejón al banquillo es porque hay pruebas y que estas “están cotejadas”, algo que siente que Nacho Abad intenta minimizar a base de tecnicismos legales.
El escudo de la Fiscalía y el choque por Pedro Sánchez
El periodista, por su parte, se defendió diciendo que él solo cuenta la verdad técnica, la de los juzgados. Cuando intentó explicar que él se fía de la Fiscalía como “garante de la legalidad”, Mouliáa le cortó en seco. Ella tiene claro que “la Fiscalía es del Gobierno, y recordemos que se ha contradicho a sí misma. Al principio le acusaba, luego se puso neutra y después decidió defenderle”.
Ahí fue cuando la conversación se volvió casi una pelea. Nacho Abad le lanzó un órdago: “¿Qué quieres decir, que Pedro Sánchez ha llamado a la Fiscalía? Si acusas, señala”. Pero Elisa no reludió. Recordó que tras su retirada temporal por temas de salud —que luego rectificó para seguir con la pelea judicial—, la Fiscalía cambió de bando para defender al expolítico. “¡Esto es muy fuerte!”, gritaba la actriz antes de que el programa cortara para irse a publicidad.
Al volver de los anuncios, Nacho Abad quiso poner orden con los papeles en la mano. Citó directamente el escrito de sobreseimiento donde se dice que “La Fiscalía dice: 'Los hechos relatados en tu denuncia no son constitutivos de delito'”. Para el presentador, su trabajo es informar de lo que dicen los jueces, no juzgar él mismo.
“Lo que quiero que tú entiendas, con todo el cariño, es que, por mucho que te manden al banquillo, en un juicio te juzgan y te pueden declarar inocente. Que mandes al banquillo a alguien no significa que sea culpable”, le soltó a una Mouliáa que no daba crédito. El periodista insistió en que Errejón todavía está “pendiente de un proceso” y que no es seguro que acabe sentado frente a un juez porque hay un recurso en la Audiencia Provincial.
Segundo round en 'En boca de todos'

La historia no acabó ahí porque este jueves 26 de febrero volvieron a verse las caras en 'En boca de todos'. Mouliáa le echó en cara a Nacho Abad que la había “desacreditado” en su canal de YouTube diciendo “mentiras”. El periodista, en un intento de calmar el ambiente: “Va a parecer que tengo algo en contra tuya, y a mí me caes bien”.
Pero la paz no llegó. Mientras ella defendía que se ridiculiza a las víctimas para que se callen, él le pedía que mirase los “autos de la Fiscalía”. Al final, lo que quedó claro es que hay una brecha amplia entre la verdad que siente la víctima y la verdad que buscan los periodistas en los folios de un sumario.



