Un nuevo pronóstico de la inteligencia artificial (IA) plantea un escenario para Ucrania que seguirán con atención todos los ciudadanos del mundo, puesto que indica cómo evolucionará el país a lo largo de los próximos años tras las dificultades que está viviendo como consecuencia de la guerra con Rusia.
Ahora, nuevos datos revelan lo que pasará tras el conflicto en el país presidido por Volodímir Zelenski, y tras el análisis de la inteligencia artificial, nos encontramos con un resultado muy llamativo pero que conviene conocer por el impacto que puede llegar a tener en el resto de Europa y del planeta.
LA IA PREDICE EL FUTURO DE UCRANIA TRAS LA GUERRA

Un nuevo experimento que ha sido dado a conocer por diversos medios ucranianos ha mostrado cuál es la predicción para el país tras la guerra. El escenario es optimista para Ucrania a 5, 15 y 30 años vista, con ciudades que tendrán mayor resiliencia, una agricultura hipertecnificada y un sistema energético óptimamente distribuido.
El resultado del estudio es llamativo, pero debe tomarse con cierta cautela, puesto que los informes oficiales dejan claro que la recuperación real del país dependerá de cómo evolucione la guerra, así como de la financiación exterior que pueda recibir.
ASÍ VE LA IA A UCRANIA EN EL FUTURO

Ucrania, que ofreció ayuda a España y Portugal con motivo del apagón del pasado mes de abril, sigue atravesando un momento complicado por la guerra con Rusia. Pese a ello, la inteligencia artificial hace su previsión y construye un futuro esperanzador para el país.
En un horizonte cercano, en unos 5 años, el pronóstico de la IA coloca el foco en la vida cotidiana bajo la amenaza del conflicto bélico y la adaptación urbana. Los refugios pasarán a convertirse en espacios públicos multifuncionales y, al mismo tiempo, se integrarán dentro del paisaje urbano la energía solar y eólica. En el terreno social, se espera que los veteranos sean los mentores de los más jóvenes.
Pensando en el medio plazo (15 años), la inteligencia artificial imagina una Ucrania convertida en un nodo logístico entre Europa y Asia, con un "hub" en Dnipro y un mercado de la vivienda que se verá condicionado por el trabajo remoto. También habrá lugar para una educación basada en campus prácticos e innovación.
Poniendo las miras en un largo plazo (30 años), la IA ve a Ucrania aún más tecnológica, con una energía descentralizada y un importante salto en el terreno de la agrotecnología, con drones y maquinaria autónoma trabajando en el campo.
LOS TRES LÍMITES CLAROS DE LA IA SOBRE UCRANIA

A pesar de que las predicciones de la IA apuestan por una Ucrania renovada tras la guerra, existen tres límites claros que este método introduce. El primero de ellos tiene que ver con el "sesgo de optimismo ordenado".
La inteligencia artificial tiende a proponer transiciones limpias, con energía distribuida, ciudades resilientes e innovación, ya que encajan bien dentro de una narrativa de reconstrucción. Además, se habla de un "vacío de condicionantes", pues en Ucrania la variable clave no es si existe tecnología, sino si el país podrá desplegarla apropiadamente.
El tercer límite está en que este escenario se formula sin métricas reales, pues las cifras suelen provenir de otros contextos. De esta manera, la IA puede crear un panorama que realmente dista mucho de la realidad y de la situación.
QUÉ DICEN LOS DATOS OFICIALES DE LA RECUPERACIÓN DE UCRANIA

Mientras hay quien se pregunta qué país ganaría una Tercera Guerra Mundial si la hubiese, las predicciones de la inteligencia artificial sobre el conflicto en Ucrania deben contrastarse con los datos oficiales para poder tener una mejor perspectiva.
El Banco Mundial proyectaba que el crecimiento de Ucrania se moderaría al 2% en 2025 por el supuesto de que las hostilidades activas continuasen durante el año, para luego contemplar un rebote posterior condicionado a un cambio en el frente y a inversiones de reconstrucción.
Al mismo tiempo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía allá por el mes de marzo del pasado año de una desaceleración en 2025 por un mercado laboral más tensionado, daños y ataques sobre infraestructuras energéticas. Todo ello daba lugar a una incertidumbre excepcionalmente alta.
El Banco Mundial evaluó a finales de 2024 los daños y necesidades de Ucrania, estimando en 524.000 millones de dólares el coste total de la reconstrucción y recuperación del país a lo largo de la próxima década.
Esto nos lleva a pensar que sí es posible que exista una Ucrania altamente digitalizada y que apueste por tecnologías más sostenibles con el planeta, pero para ello será necesaria una mayor seguridad, inversión y acceso a financiación.







