La euforia por Nintendo Switch 2 en Japón ha empezado a desvanecerse mucho antes de lo que esperaba el mercado. Tras un estreno de récord en junio de 2025, que disparó las expectativas y llevó las acciones de 'la Gran N' a máximos históricos, la compañía vive ahora un periodo de fuerte corrección bursátil y de dudas sobre el verdadero alcance de su nueva consola.
En apenas cinco meses, el valor de la empresa en la Bolsa de Tokio se ha reducido un 33 %, un ajuste tan brusco como simbólico de la fragilidad del entusiasmo que había rodeado al relevo de Switch.
Son los datos publicados por el medio especializado GameSpark y recogidos por Videogames Chronicle los que indican las acciones de Nintendo cerraron el pasado martes en 9.950 yenes por título (unos 62,70 dólares). No se trata solamente de una cifra redonda que perfora la barrera psicológica de los 10.000 yenes, sino de un nivel que la compañía no veía desde abril de 2025.
El contraste con el pico alcanzado en agosto del mismo año es llamativo, puesto que entonces llegó a cotizar a 14.795 yenes (93,23 dólares), el precio más alto jamás registrado en la historia de Nintendo, impulsado de forma directa por el arranque espectacular de Switch 2.
Ese máximo histórico llegó tras un contexto que ya de por sí era excepcional. Antes de 2025, Nintendo nunca había logrado superar la cota de los 10.000 yenes por acción. Durante el boom de Wii, cuando la consola dominaba listas de ventas y captaba a públicos que tradicionalmente no jugaban a videojuegos, el precio se quedó por debajo de los 7.000 yenes. Y en marzo de 2017, en el lanzamiento de la primera Switch, los títulos rondaban los 2.400 yenes.
El globo que hinchó Nintendo Switch 2 ahora se pincha
El salto posterior se debe casi por completo al ciclo de la familia Switch, coronado con el lanzamiento de Switch 2 y una ola de optimismo que ahora se ha dado la vuelta con la misma velocidad. El nuevo hardware llegó a vender en territorio japonés al menos tres veces más rápido que la Switch original en su estreno, lo que alimentó la idea de un relevo generacional sin fisuras y de un nuevo ciclo de crecimiento sostenido.
En Estados Unidos, el desempeño fue similar; la máquina firmó un mes de lanzamiento de récord, con 1,6 millones de unidades vendidas, estableciendo una nueva marca para un sistema de Nintendo.
Esa euforia comercial se tradujo casi inmediatamente en una euforia bursátil. Inversores y analistas interpretaron aquellas cifras como la confirmación de que Switch 2 no solo heredaría el éxito de su predecesora, sino que incluso podría superarlo. Las previsiones de ventas de hardware y de software, la expectativa de un flujo constante de grandes lanzamientos y la confianza en la fuerza de las franquicias históricas de la compañía se combinaron para empujar la acción a ese techo cercano a los 15.000 yenes de agosto.
El mensaje implícito era que Nintendo acababa de encender el motor de otro ciclo triunfal, aunque quedara claro que la estrategia de lanzamientos no era siquiera parecida en términos de atractivo al catálogo original de Switch. Mario Kart World —con su polémica inicial del precio— y Donkey Kong Bananza son dos grandes títulos, pero no consiguen ni el éxito ni el arrastre de The Legend of Zelda: Breath of the Wild ni del fantástico Super Mario Odyssey.
Quizá por ellos, a los seis meses de vida de la consola, el panorama en Japón y a ojos de los inversores es bastante menos complaciente. Los expertos apuntan tanto a ralentización de las ventas de Switch 2 durante la campaña navideña como a la ausencia de una auténtica killer app que actúe como símbolo indiscutible de la nueva generación. Los datos que maneja VGC nos dicen que las ventas de la máquina desaceleraron en Navidad, con un descenso del 35 % en Estados Unidos respecto al lanzamiento de la primera Switch, pese a que el nuevo sistema sigue vendiendo más que su predecesora si se comparan las mismas etapas del ciclo.
Nintendo Switch 2 batió récords de ritmo de ventas tanto en su estreno en Japón como en Estados Unidos
Sea como fuere, la situación ilustra el cambio de humor típico del mercado japonés cuando la realidad no termina de cuadrar con las expectativas. Switch 2 no se está comportando como un fracaso comercial, sino que continúa superando a la primera Switch en términos comparables. Pero el listón que había fijado la propia Nintendo con el espectacular arranque del hardware y con el clima de optimismo de mediados de 2025 era tan elevado que cualquier signo de desaceleración se ha convertido en motivo de castigo bursátil. El ritmo de ventas puede no ser lo suficientemente explosivo y, sobre todo, que el catálogo de juegos todavía no ha aportado un título que justifique, por sí solo, la inversión en la consola a largo plazo.
Ese vacía tendría que haberlo llenado con creces Mario Kart World o el esperado Metroid Prime 4, que además del asterisco de ser intergeneracional (salió también en Switch 1), no es todo lo redondo que debería.

Falta un gran superventas exclusivo especialmente en el mercado japonés, donde el hardware suele apoyarse en fenómenos concretos como un nuevo Mario, un Zelda o un Pokémon. Ahora viene un nuevo Mario Tennis, un título muy menor. A los seis meses de vida de Switch 2, esa obra clave aún no ha llegado.
Insistimos: la consola vende muy bien y tiene presencia en tiendas, pero no ha generado todavía el mismo tipo de conversación social y mediática que hizo despegar a Wii o a la primera Switch.
El problema de los márgenes de beneficio
A estas dudas sobre el tirón de software se suma un frente que preocupa especialmente a los inversores: los márgenes de beneficio y el impacto de los costes. El propio presidente de Nintendo, Shuntaro Furukawa, reconocía la semana pasada en declaraciones recogidas por Kyoto Shimbun que la compañía está "monitorizando muy de cerca" el margen de beneficio de Switch 2.
¿La razón? El incremento del precio de la memoria RAM (por culpa de la inteligencia artificial), un componente clave en cualquier hardware actual, pero también el efecto de los aranceles internacionales, con especial incidencia en el mercado estadounidense y las medidas de Donald Trump.
"La situación actual del mercado de la memoria es muy volátil", explicaba Furukawa al diario japonés, según la traducción de VGC. "No hay un impacto inmediato en los resultados, pero es algo que debemos vigilar de cerca".

Preguntado por la posibilidad de subir el precio de Switch 2 en función de cómo evolucionen esos costes de aprovisionamiento, Furukawa evitó dar detalles y se limitó a calificar la hipótesis de "especulativa", señalando que no podía pronunciarse al respecto. No se descarta, en cualquier caso, un aumento de precio para compensar el encarecimiento de la memoria o el peso de los aranceles, algo que podría frenar aún más el ritmo de adopción de la consola.
Por el momento, ni Furukawa ni la cúpula directiva han detallado cambios de rumbo significativos. Nintendo se aferra a su tradicional prudencia, confía en el tirón de sus franquicias a medio plazo y se limita a insistir en que está vigilando las variables que escapan a su control directo. Sin embargo, los próximos meses serán decisivos para comprobar si Switch 2 es capaz de completar la transición desde el impacto inicial de su lanzamiento hacia un ciclo de madurez sólido, o si la historia de esta nueva consola quedará marcada por un arranque fulgurante seguido de una larga fase mucho más moderada en el parqué japonés.








