Dentro del incendio del local de Madrid que pudo acabar en tragedia: "Si no llega a ser por un trabajador, se lía una buena"

El restaurante Fanático sufrió un conato de incendio el fin de semana pasado, solo unos días después de la tragedia en una discoteca de Suiza por el uso de bengalas. Accedemos a testimonios de testigos de este local ubicado en el Paseo de la Castellana y gestionado por el grupo GLH Singular Restaurants.

El conato de incendio en el restaurante Fanático de Madrid llegó en el peor momento posible: apenas unos días después del terrible fuego en una sala de fiestas en Suiza en el que murieron más de cuarenta personas. Ambos sucesos han sido provocados por el uso de bengalas en el interior del local, y el episodio madrileño, que se saldó sin heridos y con el fuego extinguido en cuestión de segundos, ha reavivado el debate sobre el uso de elementos pirotécnicos y fuego en discotecas y espacios de ocio nocturno.

En el caso de Fanático, ubicado en el Paseo de la Castellana y gestionado por el grupo GLH Singular Restaurants, la empresa habla de un "conato de fuego" ocurrido el pasado sábado en uno de sus establecimientos. En un comunicado oficial recibido por este medio, la compañía subraya que "la actuación del equipo fue inmediata y conforme a los protocolos de seguridad establecidos".

Según su versión, el pequeño foco de fuego fue "detectado y controlado en un intervalo aproximado de ocho segundos mediante el uso de extintores, sin que llegara a propagarse, por lo que el foco siempre estuvo controlado y nunca se produjo una situación de alarma".

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Este periódico ha podido acceder a algunos testimonios que dibujan una escena mucho más tensa dentro de la sala. "Si no llega a ser por un trabajador, se lía una buena", afirma uno de los presentes. "No sé ni qué decir, la verdad, Fanático una semana más sorprendiéndonos. Sigo temblando". Es obvio que existe cierto contraste entre la percepción oficial del suceso como un incidente menor y la vivencia de quienes lo presenciaron, marcada por el miedo y la sensación de peligro real.

Uno de los testigos describe con detalle el origen del fuego: "Estábamos en mitad del pasillo y de repente ha empezado a arder porque una persona le ha dado con las bengalas a unas plantas secas, haciendo la broma. Lo han apagado con el extintor, porque las llamas llegaban tres metros hacia arriba". Bengalas en un espacio cerrado, vegetación seca como material combustible... el cóctel perfecto para una desgracia.

GLH Singular Restaurants insiste en que el establecimiento "cuenta con todos los certificados de protección ignífuga exigidos por la normativa vigente, así como con una ignifugación integral del local realizada conforme a los estándares técnicos aplicables". Esa protección, según la empresa, contribuyó a evitar cualquier afectación adicional.

De forma preventiva, añaden que la evacuación del local se desarrolló de forma ordenada y sin incidencias, con las vías de evacuación plenamente operativas en todo momento. "No se produjeron daños personales ni afectación estructural en el establecimiento", explican. Tenemos imágenes de uno de los momentos en el siguiente vídeo:

Vídeo del interior del local Fanático tras el conato de incendio | Fuente propia

Una de las personas consultadas, sin embargo, apunta a que, si bien al final la sala se desalojó correctamente, previamente hubo más problemas y tensión. Está todo el mundo bien, pero lo que es pésima es la reacción de la gente. La gente no salía cuando se lo decían", lamentan. Y es que la mezcla de incredulidad, el alcohol y el desconocimiento de los protocolos complica cualquier evacuación, por bien ubicadas que estén las salidas de emergencia.

Del incendio de Suiza al susto en Fanático

El contexto internacional hace que este conato de incendio en Fanático no se perciba como un mero susto. "Mira que lo he hablado estos días a partir del local donde murieron cuarenta y tantas personas por las pu* bengalas esta Navidad en Suiza. Es que a la gente se la pela lo que pase. Y seguirán con las bengalas, las cachimbas y el fuego de Masaka", denuncia uno de los presentes, en referencia al espectáculo con antorchas que se hace los domingos en el local. "Menos mal que no ha pasado nada".

La mención a Suiza no es casual. El grave incendio en una discoteca de ese país, donde el uso de bengalas en interior habría sido el detonante de la tragedia, ha encendido todas las alarmas sobre prácticas cada vez más extendidas en el ocio nocturno, como coreografías con fuego, humo, chispas, antorchas, bengalas de mano y efectos que, en muchos casos, se ejecutan muy cerca del público y de elementos decorativos inflamables.

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En este sentido, como medida adicional, GLH Singular Restaurants ya ha decidido prohibir de forma definitiva el uso de bengalas y cualquier elemento pirotécnico en todos sus locales, "reforzando así su compromiso con la seguridad de clientes y empleados", recoge el comunicado. La compañía cuenta con 13 años de trayectoria, además de 19 restaurantes, 5 coctelerías y un equipo de más de 1.000 trabajadores. Recuerdan que en 2025 realizaron más de 1.500 shows y recibieron a más de 2 millones de clientes "en cumplimiento de los protocolos de seguridad y prevención establecidos".

GLH Singular Restaurants ha decidido prohibir de forma definitiva el uso de bengalas y cualquier elemento pirotécnico en todos sus locales

La empresa subraya además el carácter "puntual y excepcional" del incidente y asegura que está analizando internamente lo ocurrido con el objetivo de seguir reforzando sus protocolos, al tiempo que reitera su disposición a colaborar con las autoridades competentes. Desde la compañía se lamentan "las molestias ocasionadas".

Fuentes consultadas por este diario confirman hasta dos incendios en Fanático en menos de un año y hasta un trabajador que pudo electrocutarse por una lámpara. La prohibición de bengalas y pirotecnia anunciada ahora por la empresa puede interpretarse como un reconocimiento implícito del peligro de estas prácticas.

Exterior del restaurante Fanático de Madrid
Exterior del restaurante Fanático de Madrid | Fuente: Google Maps

Pero más allá de los comunicados, el caso de Fanático pone el foco en un problema de fondo: ¿hasta qué punto es compatible el actual modelo de espectáculo en discotecas o locales de ocio con una seguridad real y efectiva? Como decimos, en muchos locales, los shows con fuego forman ya parte de la identidad de marca y de la experiencia que se vende al cliente: antorchas que recorren la sala, bengalas que coronan cubos de champán y números en los que lo inflamable se mezcla con la euforia del público y la oscuridad del recinto.

La legislación española y municipal establece obligaciones claras en materia de salidas de emergencia, capacidad de aforo, ignifugación de materiales y existencia de sistemas de extinción y planes de emergencia. La experiencia internacional muestra que, en contextos de ocio nocturno, el problema no suele ser sólo técnico o documental, sino de comportamientos. Ya sea cómo se usan los materiales, qué se permite en la práctica, cuánto se vigila o cómo reacciona la gente cuando algo falla.

El recuerdo reciente de tragedias como la de Suiza —y otras anteriores, como la tragedia de Cromañón en Argentina o el incendio de la sala Kiss en Brasil, también vinculados al uso de pirotecnia en interior— sobrevuela ahora los locales y obliga a preguntarse cuántos avisos son necesarios antes de que cambien de verdad las prácticas del sector.

El episodio de Madrid, resuelto en segundos gracias a la rápida intervención del personal y a la ignifugación del local, se ha quedado en anécdota. El de Suiza, en cambio, ha dejado decenas de familias rotas. Entre ambos extremos se juega ahora el futuro de una forma de entender el ocio nocturno. Mientras, el Ayuntamiento de Madrid estudia prohibir el uso de bengalas en locales de ocio para prevenir incidentes como estos.

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