Ni las quejas de un grupo de vecinos, ni las del Ayuntamiento de Getafe, ni una edición desastrosa del Mad Cool en 2023, ni siquiera el caos de la visita de Harry Styles al recinto o el juicio penal contra el principal responsable de su festival estrella han servido para frenar la apuesta del recinto Iberdrola Music. Un espacio que ha sido considerado clave en el plan de la Comunidad de Madrid para ser una de las capitales europeas de los eventos musicales, y que este año tiene varias pruebas de fuego.
De momento, tiene varios eventos confirmados. Además del Mad Cool —que ha seguido adelante a pesar del juicio penal contra su organizador y la empresa responsable por el exceso de ruido de la edición de 2023—, el recinto ha sumado a su calendario la visita de My Chemical Romance y Lenny Kravitz al territorio español. También tiene otros dos festivales programados durante los meses de verano: el Reggaetón Beach Festival y la Coca-Cola Music Experience. En total, el espacio duplica sus eventos en comparación con 2025.
Es un calendario que no solo refuerza el espacio en caso de que el juicio penal resulte negativo para el Mad Cool, sino que deja respirar a la Comunidad de Madrid. Lo cierto es que en los últimos años la tendencia de criticar los recintos donde se realizan grandes conciertos por el ruido ha llegado a su punto más alto debido a las quejas por los eventos en el Estadio Santiago Bernabéu, aunque también ha salpicado a otros espacios como la Caja Mágica, el estadio Riyadh Air Metropolitano o el parque Enrique Tierno Galván.
Desde organizaciones como Stop Mad Cool y el Ayuntamiento de Getafe se mantiene el malestar. Es cierto que el consistorio ha pasado a pedir que se mejoren algunas condiciones del espacio, como el transporte, o que se hagan esfuerzos para reducir la contaminación acústica; pero la realidad es que, a pesar de las críticas, los últimos dos años han evitado las sanciones, lo que ha envalentonado a los promotores de eventos para sumar nuevos conciertos y festivales en el recinto.
En cualquier caso, el reto entonces es que los eventos sigan saliendo bien. En este panorama, los conciertos de My Chemical Romance y Lenny Kravitz son pruebas de fuego particulares. Al no ser festivales, tienen una hora de entrada mucho más tardía, lo que seguramente genere filas en el exterior del recinto en pleno verano y pueda derivar en situaciones similares a la de Harry Styles. Si salen bien, darán a la ciudad un espacio que puede cumplir algunas de las funciones que se esperaban del Estadio Santiago Bernabéu, donde se han cancelado los conciertos hasta nuevo aviso.
UN RECINTO CLAVE PARA UN MADRID QUE BUSCA CRECER EN EL TURISMO
Con las asociaciones contra el ruido manteniendo estos eventos bajo la lupa, no debe ser una sorpresa que la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid intenten algunas mejoras para el espacio. Hay algunas que se han propuesto también desde Getafe, como una nueva estación de Metro para facilitar la llegada de los asistentes y, además, se pide algún tipo de pantalla acústica que, al menos, reduzca parte del ruido que, según defiende el ayuntamiento vecino, llega a la zona.

Incluso en esta realidad, la apuesta ha sido seguir adelante con el proyecto del recinto mientras se definen cuáles de estas mejoras se realizarán. En particular, el transporte no es solo un problema para los vecinos, sino para los asistentes, que suelen verse obligados a largas caminatas para atravesar la distancia desde la estación de Metro hasta el recinto. Ha sido uno de los retos permanentes de cada una de las ediciones del Mad Cool, incluyendo la de este año.
EL MAD COOL SIGUE ADELANTE EN MEDIO DEL JUICIO
Por supuesto, el principal evento del espacio sigue siendo un Mad Cool que parece bien encaminado para este año, aunque hay dudas sobre su futuro por el juicio en contra de su administrador. Aunque desde el Ayuntamiento y el Gobierno de la Comunidad se defiende que las últimas ediciones han evitado el caos y el ruido, la insistencia de los vecinos ha llevado el caso hasta los tribunales.
Ya se verá qué ocurre con la edición de 2027. Mientras tanto, el festival sigue presumiendo tanto del rédito económico que representa para la ciudad como de la importancia que tiene en su calendario cultural, pues sigue teniendo un mayor alcance a la hora de atraer grandes artistas que otros festivales clave de la ciudad, como el Río Babel o el Tomavistas.








