Sete Gibernau, el último gran rebelde de Honda contra el imperio de Rossi

Sete Gibernau ocupa un lugar único en la historia del motociclismo español como el piloto que estuvo a punto de derrocar a Valentino Rossi en su época de mayor gloria en MotoGP.

La biografía de Sete Gibernau no se entiende sin sus raíces. Nacido en 1972, llegó al mundo en el seno de una familia que era pura historia del motociclismo español: su abuelo fue Paco Bultó, el mítico fundador de Montesa y Bultaco.

La guerra total de Sete Gibernau contra el número uno

Esta herencia condicionó su camino desde la infancia, pasando por el motocross y el trial antes de dar el salto definitivo a la velocidad. Tras un inicio discreto en 250cc y 500cc con marcas como Yamaha y Suzuki, con la que logró su primera victoria en Valencia 2001, su destino cambió al cruzar su camino con Fausto Gresini.

El bienio 2003-2004 situó a Sete Gibernau como el único rival capaz de mirar a los ojos a Valentino Rossi. Lo hizo, además, con un mérito añadido, pues pilotaba para el Telefónica Movistar-Honda, un equipo satélite. En un campeonato diseñado para que ganaran las estructuras oficiales, Sete rompió los esquemas internos de Honda.

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La política interna de Honda

La fábrica japonesa se vio en la encrucijada de apoyar a su equipo número uno o permitir que el talento del barcelonés, que ya superaba de forma sistemática a rivales como Max Biaggi, se hiciera con la corona mundial.

Sete Gibernau, el último gran rebelde de Honda contra el imperio de Rossi Fuente: MotoGP
Sete Gibernau Fuente: MotoGP

No era él el llamado a pelear con Rossi. Además del mencionado Biaggi, la mala suerte impidió que se produjesen dos duelos que prometían ser legendarios: ante el propio Doohan y ante el japonés Daijiro Kato. La retirada del primero y el trágico fallecimiento del segundo en Suzuka 2003 lo impidieron. Después de aquel día, Sete Gibernau se puso en la moto el 74 de su compañero de aquel día, y de alguna forma heredó su espíritu como primera gran némesis del italiano.

Sete Gibernau se convirtió en una amenaza real para Rossi

La relación de amistad que Sete mantenía inicialmente con Rossi se transformó en una enemistad deportiva feroz cuando el italiano detectó que Gibernau era una amenaza real. En 2004, Rossi no solo se enfrentó al de Barcelona con su pilotaje, sino que inició una batalla psicológica y mediática para desestabilizar al español.

Sete aguantó el pulso hasta el final del campeonato, confiando en su capacidad y firmando actuaciones que le confirmaron como el piloto más sólido de la parrilla junto al campeón, pese a no contar con el mismo respaldo técnico de fábrica.

Sete Gibernau, el último gran rebelde de Honda contra el imperio de Rossi Fuente: Youtube
Sete Gibernau y Rossi en el incidente de Jerez 2005 Fuente: Youtube

El incidente del Gran Premio de Jerez en 2005 dictó el final de la era de esplendor de Gibernau. Aquel toque en la última curva, donde Rossi forzó la entrada hasta desplazar al barcelonés fuera de la pista, supuso un golpe del que Sete no logró recuperarse en términos de resultados.

El legado del hombre que no se rindió

La maniobra fue interpretada por muchos como el fin de la deportividad en su relación y el inicio de un declive deportivo marcado por las caídas y la mala fortuna. A partir de ese momento, la magia que había acompañado al binomio Sete-Gresini pareció disiparse, dejando paso a una etapa de frustración competitiva.

Sus posteriores temporadas con Ducati no alcanzaron el nivel de excelencia mostrado con Honda, en parte por la dificultad de adaptación a una moto radicalmente distinta. Sin embargo, su legado permanece intacto como el del hombre que, contra toda jerarquía establecida, estuvo a una sola curva de reinar en la época dorada de Valentino Rossi.

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Sete Gibernau demostró que el talento y la constancia suplir la falta de una estructura de fábrica, convirtiéndose en el último gran rebelde que puso en jaque al sistema establecido. Su historia es la de un piloto que dignificó el papel de los equipos privados y que obligó al mejor piloto de la historia a emplearse a fondo para no perder su trono.

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