El descenso a los infiernos del 'Potro de Vallecas': de héroe nacional en los 90 a dormir en la cárcel por maltrato

Policarpo Díaz Arévalo conquistó Europa ocho veces y disputó el título mundial en 1991, pero la adicción a la heroína y los problemas con la justicia arruinaron su carrera. En 2022 fue condenado a dos años de prisión por maltrato habitual a su pareja, sumando múltiples causas penales que han convertido su existencia en un drama judicial permanente.

Poli Díaz fue durante los años ochenta y noventa el boxeador español más mediático y admirado de su generación. Apodado el 'Potro de Vallecas', este púgil madrileño nacido en noviembre de 1967 conquistó ocho títulos europeos del peso ligero y mantuvo un récord de imbatibilidad durante cinco años consecutivos.

El 27 de julio de 1991 alcanzó la cima de su trayectoria al disputar el título mundial contra el estadounidense Pernell Whitaker en Norfolk, Virginia, aunque perdió a los puntos en un combate para el que llegó con apenas diez días de antelación y tuvo que perder siete kilos.

Sin embargo, la gloria deportiva se desvaneció con la misma rapidez con la que había llegado. Tras retirarse del ring, Díaz cayó en una espiral autodestructiva marcada por la adicción a la heroína, las causas penales y la violencia.

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En marzo de 2022, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número dos de Las Palmas de Gran Canaria lo condenó a dos años de cárcel por maltrato habitual a su pareja y por lesiones en el ámbito familiar, hechos cometidos entre 2018 y 2021 tanto en Gran Canaria como en Vallecas.

De ídolo de barrio a campeón de Europa

Policarpo Díaz Arévalo comenzó a entrenar en un gimnasio de Vallecas con apenas catorce años, escapando de una infancia marcada por la pobreza y la violencia familiar. Su debut profesional llegó el 5 de julio de 1986, cuando conquistó el campeonato de España del peso ligero al vencer por nocaut en el noveno asalto a José Antonio Hernando. Desde entonces, mantuvo un récord impecable que le convirtió en siete veces campeón nacional hasta noviembre de 1987.

El 30 de noviembre de 1988, una semana después de cumplir veintiún años, Díaz se proclamó campeón de peso ligero de la Unión Europea de Boxeo frente al italiano Luca De Lorenzi en Chiavali, con un espectacular noqueo en el quinto asalto gracias a un gancho de izquierda. Aquel triunfo marcó el inicio de una trayectoria europea que le llevaría a conquistar ocho veces el título continental, convirtiéndose en un fenómeno mediático que trascendió el mundo del deporte. Durante esos años, el 'Potro de Vallecas' se convirtió en el deportista mejor pagado de España, siendo un imán para la prensa y los patrocinadores.

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Su fama le abrió las puertas del título mundial del peso ligero, que disputó el 27 de julio de 1991 contra Pernell Whitaker por los cinturones de la WBC, WBA e IBF. Sin embargo, el madrileño llegó en condiciones desfavorables al combate en el Scope Arena de Norfolk: aterrizó en Estados Unidos con solo diez días de antelación, no pudo entrenar adecuadamente y necesitaba perder siete kilos para el pesaje, por lo que incluso dejó de comer. La derrota a los puntos supuso el principio del fin de una carrera que había deslumbrado a toda España.

La caída en las drogas y la delincuencia

Tras su retiro del cuadrilátero, Poli Díaz emprendió un camino de autodestrucción que le llevó a la adicción a la heroína y a múltiples problemas con la justicia. Desde 1991 no ha dejado de sufrir una serie de desdichas que han convertido su vida en un drama permanente. El excampeón europeo comenzó a acumular causas penales por robos con violencia, agresiones y delitos relacionados con el consumo de estupefacientes.

En mayo de 2021, al acudir a renovar su DNI, fue detenido por la Policía al comprobar que tenía pendiente una orden de un Juzgado de lo Penal de Madrid por un delito de lesiones. Puesto en libertad el 9 de junio, a los pocos días era ingresado de nuevo en prisión acusado de dar una paliza a su pareja, Lola Rivero. Desde entonces, el boxeador ha permanecido ingresado en la cárcel de El Salto del Negro en Las Palmas como un preso más.
Delito de maltrato habitual grave según el artículo 173 del Código Penal
Lesiones continuadas graves en el ámbito familiar conforme al artículo 153
Amenazas en el ámbito doméstico según el artículo 169
Robo con violencia e intimidación pendiente en el Juzgado de instrucción número 42 de Madrid
Múltiples multas conmutadas en los juzgados de lo Penal número 1, 30 y 38 que se reconvertirían en pena de prisión

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A Poli Díaz le ahogan las causas penales, teniendo al menos cinco procedimientos judiciales abiertos simultáneamente. La situación se agravó cuando en diciembre de 2021 se conoció que es portador del VIH, revelación que hizo pública su expareja Dolores Isabel Rivero Sánchez en la televisión canaria. Además, tiene declarada una minusvalía del 66% de su cuerpo por la que recibe una aportación mensual del Estado.

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El infierno de su expareja y la condena judicial

En marzo de 2022, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número dos de Las Palmas de Gran Canaria dictó sentencia condenatoria contra Poli Díaz a dos años de cárcel por maltrato habitual a su pareja y por lesiones en el ámbito familiar. El excampeón reconoció los hechos y se mostró conforme con la pena, admitiendo haber sometido a castigos físicos a su entonces pareja, así como a intimidaciones y control de sus hábitos.

La sentencia recoge que el exboxeador impedía que su pareja se maquillara, escogía la ropa y calzado que podía utilizar, limitaba que pudiera trabajar fuera de casa y le profería expresiones vejatorias como "hija de puta, guarra, no vales como mujer". En la madrugada del 23 de junio de 2021, Díaz le propinó varios golpes en forma de puñetazos, empujones e incluso la sujetó por el cuello y la presionó, lo que le generó lesiones que tardaron en curar siete días.

El exboxeador deberá pagar a su ya expareja 3.210 euros en concepto de indemnización y no podrá acercarse ni comunicarse con ella durante más de cinco años. Se le impone además una medida de libertad vigilada durante cinco años a partir de que cumpla la pena privativa de libertad. Por si fuera poco, el excampeón de Europa está siendo investigado además por el Juzgado de Instrucción número 6 de Las Palmas de Gran Canaria a raíz de la denuncia presentada por un delito de amenazas por parte de la jueza de Violencia Machista María Auxiliadora Díaz, quien ordenó su ingreso en prisión preventiva.

El impacto mediático y el estado actual del excampeón

Las imágenes recientes de Poli Díaz han impactado profundamente a sus antiguos fans, que lo recuerdan como un púgil carismático y arrollador en el ring. Su deterioro físico y mental es evidente, consecuencia de décadas de adicción a las drogas, problemas de salud y el encarcelamiento prolongado. La prisión preventiva ha sido renovada en múltiples ocasiones, sin que exista una fecha clara para el juicio definitivo que resuelva todas sus causas pendientes.

Pese a su situación, Netflix está preparando una película biográfica titulada 'El Potro de Vallecas', dirigida por Daniel Calparsoro y protagonizada por Miguel Herrán, que comenzó su rodaje en octubre de 2025 en localizaciones de Segovia y Madrid. El filme, basado en hechos reales, contará el ascenso y caída de un chaval de barrio que se convirtió en leyenda del boxeo español de los ochenta, para luego caer en un mundo de excesos donde drogas y malas decisiones amenazaban con destruir todo lo que había logrado.

Paralelamente, la productora gallega Serea Films trabaja en una serie documental bajo el título 'El Potro' que estará lista para 2024, aunque se ha denunciado que Netflix estaría preparando otro documental sobre Policarpo Díaz sin contar con su consentimiento. La figura del 'Potro de Vallecas' sigue siendo un símbolo del talento desperdiciado, un recordatorio de cómo la fama y la gloria pueden convertirse en una trampa mortal cuando se combinan con adicciones y decisiones equivocadas.

La historia de Poli Díaz es la crónica de un héroe caído que paralizaba España en los años noventa y que hoy sobrevive entre rejas, víctima de sus propios demonios y de una espiral de violencia que ha marcado su existencia desde la infancia.

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