Seiko acaba de lanzar el llama Presage Classic Series Enamel 'Tonneau', y es mucho más que un nuevo modelo. Con él, Seiko demuestra que domina a la perfección la relojería de vestir, mezclando su know-how técnico con una artesanía delicada y un diseño que bebe directamente de los clásicos europeos. No es un reloj para correr o bucear.
Lo primero que llama la atención es, sin duda, su forma. El modelo SPB537, que es su referencia técnica, presenta una caja 'tonneau'. Es una palabra francesa que significa 'barril', y describe perfectamente su silueta: líneas suavemente curvas que se estrechan en los extremos, alejándose del círculo perfecto tradicional. Esta forma no es casual. Es un guiño directo al "Timekeeper", el primer reloj de bolsillo que fabricó la compañía (entonces llamada Seikosha) allá por 1895.
Sobre esa caja de acero, de 35,9 milímetros de ancho y 46 milímetros de largo de asa a asa, descansa la verdadera joya de la corona: la esfera. Es de esmalte blanco lechoso, un color que aporta una calidez especial. Lleva numerales romanos en negro y una minutería tipo ferrocarril, esos pequeños trazos que marcan los segundos en el borde de la esfera. Todo ello inspirado en diseños vintage, pero ejecutado con una limpieza moderna. El resultado es una combinación elegante y de aire clásico.
Seiko: El arte milenario del esmalte, hecho a mano en Japón

Lo que hace realmente especial a este Seiko es el proceso de fabricación de esa carátula. Se trata de esmalte auténtico, aplicado a mano. Este trabajo ha sido supervisado personalmente por el maestro artesano de esmalte de la marca, Mitsuru Yokosawa, junto a su aprendiz, Kazunori Uchiyama. El proceso es lento y delicadísimo.Consiste en aplicar capas de esmalte en polvo sobre un disco de metal y someterlo a repetidas cocciones a altísima temperatura. Después de cada cocción, el artesano debe lijar a mano la superficie para eliminar cualquier burbuja o imperfección, hasta lograr un acabado completamente liso y vítreo.
El resultado de este esfuerzo es una esfera con una profundidad real. No es un blanco plano, pintado o lacado. Es un blanco que tiene vida propia. Brilla de una manera sutil y es capaz de responder a los cambios de luz a lo largo del día, creando reflejos y matices que una esfera normal nunca podría ofrecer.
Es esta textura y esta calidad artesanal lo que separa a un reloj meramente bonito con alma. Cada esfera es única, con las ligerísimas variaciones propias de un proceso manual. Es, en definitiva, una pequeña obra de arte sobre la que giran las manecillas.
Un interior tan impresionante como su exterior
Un reloj de vestir no puede ser solo una caja bonita. Necesita un corazón fiable, y Seiko no ha escatimado aquí. En el interior del 'Tonneau' late el calibre automático 6R5H. Se trata de un movimiento fabricado por la propia marca, conocido por su robustez y precisión. Ofrece una reserva de marcha de 72 horas.
En la esfera, a las seis en punto, incluye un pequeño indicador de 24 horas. Es un subdial discreto que te permite saber si es de día o de noche, un guiño funcional que no rompe la armonía del diseño. Para completar las especificaciones técnicas, el reloj tiene una resistencia al agua de 50 metros. No es para bucear, pero te protege perfectamente de salpicaduras, lluvia o un lavado de manos sin necesidad de quitártelo.
Mirando este Seiko, es imposible no pensar en otro reloj que marcó época: el Cartier Roadster. Lanzado por la joyería francesa en 2001 y descatalogado en 2012, el Roadster era famoso por su caja tonneau, sus numerales romanos y una siluenta elegante y fluida que trasladaba a la relojería las líneas de los coches clásicos.
El nuevo Presage de Seiko camina por un terreno muy similar. Transmite la misma idea: un reloj de vestir de caja perfilada, con agujas azuladas, mucha personalidad y un toque de elegancia europea. Sin embargo, lo reinterpreta a través del refinamiento y el enfoque pragmático tan característico de la manufactura japonesa. No es una copia, es una reinterpretación. Donde Cartier juega con el lujo y el nombre, Seiko apuesta por la artesanía demostrable y el valor técnico. Es un diálogo entre dos escuelas de pensamiento relojero.
Un valor difícil de igualar en el mercado

El Seiko Presage Classic Series Enamel 'Tonneau' tiene un coste de 1.650 euros. Es un precio significativo, sin duda. Pero cuando lo comparas con lo que ofrece, y sobre todo cuando lo pones frente al sobreprecio que conlleva entrar en el universo de las grandes firmas de lujo suizas o francesas, la propuesta resulta muy sensata.
Por ese dinero, obtienes un reloj con una esfera de esmalte auténtico hecho a mano por maestros artesanos, un movimiento automático propio de alta calidad y un diseño con personalidad y legado histórico. Es una opción ideal para quien se siente atraído por la elegancia atemporal y el lenguaje arquitectónico de relojes como el Cartier Roadster, pero no está dispuesto o no puede pagar los precios, a menudo estratosféricos, del mercado secundario de ese modelo o de otras marcas premium.







