De Yelmo a Kinépolis: Por qué los cines «parecen congeladores» en verano

Los cines aseguran que aplican lo establecido en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), pero continúan generando incomodidad entre los espectadores, sobre todo en ciertos niveles de ocupación de las salas.

«No sé qué hacen que parecen congeladores», se queja Rubén a la salida de una sala de cine de Yelmo Cines. Ha salido de ver una película de terror, pero el verdadero escalofrío le ha entrado por la baja temperatura durante la proyección. Es una queja recurrente: los cines suelen notarse muy fríos en verano, generando una incomodidad mayor, especialmente teniendo en cuenta que las personas llevan ropa acorde al periodo estival.

Un trabajo de Yelmo le confirma de primera mano a este diario que reciben reclamaciones y comentarios sobre ello, pero explica que tiene entendido que la configuración del aire acondicionado de cada local depende de su gerencia, aunque estemos hablando de franquicias como la mencionada u otras como Cinesa o Kinépolis. Hay gente que hasta nos mira mal, pero no lo decido yo», comenta el empleado con una sonrisa.

Los cines son tan conscientes de esta problemática que incluso algunos dan una explicación al respecto en sus secciones de dudas y preguntas. «Como lugar público, aplicamos lo establecido en el  Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) de diciembre de 2009 referente a las temperaturas mínimas y máximas«, señalan desde Kinépolis. Explican que disponen además de un sistema de control con sonda que regula automáticamente la temperatura. Si no te sientes cómodo con la temperatura dentro de la sala. «No dudes en comentárselo a nuestro personal para que podamos hacer las comprobaciones necesarias», indican.

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Algunos cines disponen de un sistema de control con sonda que regula automáticamente la temperatura dentro de las salas

Tradicionalmente, la cinematografía y el aire acondicionado crecieron en paralelo, por lo que en un principio las salas de cine ofrecían alivio frente al calor estival. Algunos exhibidores incluso promocionaban sus instalaciones resaltando el sistema de refrigeración como parte del atractivo del espectáculo.

Yelmo Cines
Yelmo Cines | Fuente: Agencias

El disponer de una temperatura fresca generaba una sensación de lujo y cuidado en contraste con la temperatura exterior, e incluso se veía bien hace décadas por favorecer la concentración, la inmersión e intensificar las emociones. Lo que le ha pasado a Rubén, vamos, que ha sentido escalofríos. «La película me ha dejado helado, pero literalmente», bromea.

Sin embargo, ahora el contraste entre la calle y el interior de las salas es la primera causa de incomodidad. Buena parte del público va vestido con sandalias, pantalón corto y camiseta ligera, topándose con un ambiente artificial que muchas veces baja de los 20 grados. La diferencia térmica con el exterior puede ser de más de 15 grados, lo que provoca sensación de frío e incluso resfriados.

La regulación española limita el uso del aire acondicionado

Irónicamente, las regulaciones españolas tratan de limitar, no incrementar, el uso de aire acondicionado fuerte. Como parte de una estrategia de ahorro energético vinculada a la crisis energética europea, en 2022 se publicó un decreto que exige que en edificios públicos y grandes comercios —incluidos cines— la climatización no enfríe por debajo de 27 °C en verano y no caliente por encima de 19 °C en invierno.

A nivel técnico, el reglamento RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) que nos mencionan desde Kinépolis recomienda una temperatura de entre 23 °C y 25 °C en verano, con humedad relativa entre el 45 % y el 60 %. El RITE también indica que la velocidad del aire debe estar por debajo de 0,2 m/s, ya que corrientes más fuertes amplifican la sensación de frío. Estos valores están un tanto alejados de lo que muchos cines mantienen.

Y hay que recalcar que no todos sentimos el frío de la misma manera. Algunas investigaciones señalan que el diseño de sistemas de aire acondicionado se basó históricamente en las expectativas térmicas de hombres adultos, con temperaturas que son menos agradables para muchas mujeres, que suelen tener una temperatura corporal más baja.

Los cines configuran las salas pensando en la máxima ocupación

No hay que olvidar tampoco que muchas sensaciones dependen de la cantidad de gente que hay en las salas. El aire acondicionado en los cines suele estar configurado pensando en máxima ocupación. Cuando la sala está vacía o poco concurrida, ese nivel de refrigeración sigue activo, generando una sensación demasiado fría.

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Una Sala De Cine De Yelmo
Una Sala De Cine De Yelmo | Fuente: Agencias

Los sistemas de refrigeración están diseñados para mantener una temperatura homogénea incluso cuando hay cientos de personas juntas. El cuerpo humano emite calor y, cuando una sala está llena, la temperatura sube rápidamente. Por eso los cines ajustan los equipos a niveles bajos para prevenir que el ambiente se vuelva sofocante. Asimismo, cuando los sistemas llevan tiempo inactivos (por ejemplo, durante el COVID), pueden fallar o volverse ineficaces al volver a arrancar bajo demanda.

Lo cierto es que en los cines, regular de una manera más comedida tanto el aire acondicionado en verano como la calefacción en invierno debería ser también un objetivo a buscar por las propias empresas responsables, ya que reducirían su nivel de gasto y, a su vez, responderían a una de las quejas habituales de los asistentes. Sin embargo, pasan los años y la situación no cambia, o al menos esa es la sensación que nos deja la experiencia. Pero, si no lo soportamos, siempre podremos resignarnos y optar por los cines de verano al aire libre.

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