viernes, 12 julio 2024 19:00

Nueva salida de tono de Rublev genera un tsunami de críticas en Wimbledon

Andréi Rublev vuelve a protagonizar un espectáculo bochornoso en pista

Andréi Rublev, número seis del mundo, volvió a dejar mucho que desear a la hora de contenerse con sus fallos. Porque el tenista ruso vive momentos complicados de su carrera, meses de vaivenes de juego y de resultados que desestabilizan su templanza en la pista. Después de que protagonizara un enfado monumental en su caída en Roland Garros, el tenista ruso cayó en la primera ronda de Wimbledon ante el argentino Francisco Comesaña, actual 122 en el ranking ATP.

Ocurrió en el tercer set de su partido de debut sobre la hierba inglesa, en plena lucha por la defensa del juego del saque de Andréi Rublev. 1-3, 30-40 reflejaba el marcador en un tenso momento de igualdad en sets (1-1) cuando una caña confirmó el break a favor de su rival, Francisco Comesaña.

Rublev tiene un grave enfado ante Comesaña y golpea con fuerza su rodilla 

Todo comenzó demasiado pronto, concretamente, en el primer set cuando le rompieron el saco que implicó el 1-4 para el sudamericano. Rublev mandó fuera de la pista la bola y fue ahí cuando ocurrió este grave enfado, golpeando su raqueta hasta siete veces y con fuerza a su rodilla izquierda. Un gesto mientras gritaba con furia hacia el público que tenía detrás.

El público de Wimbledon no daba crédito a lo que estaba viendo ya que Rublev se agrede a sí mismo con su raqueta golpeando la misma contra su muslo. El público alucinaba con el ruso e incluso llegó a abuchearle. El ganador del Mutua Madrid Open 2024 perdió en su debut en Wimbledon con otra actuación de frustración desmedida. Ni siquiera pudo forzar el quinto ante Comesaña.

No es la primera vez que el temperamento puede con el ruso

Fue un bombazo en la pista, ante un tenista que llegaba en buen estado de forma, donde hizo un buen partido. Lo cierto, por su parte, es que no es la primera vez que a Rublev le puede su temperamento, pues en más de una ocasión ya se le vio en esta misma situación, como ocurrió alguna que otra vez en el pasado.

Una vez más, el moscovita explotó consigo mismo, empezó a chillar, a golpearse con su raqueta varias veces y a discutir con la jueza de silla. Un espectáculo lamentable del que Rublev pidió perdón posteriormente, aunque tímidamente, como ya ocurriera hace algunas semanas en Roland Garros ante Matteo Arnaldi.