Cuando hacíamos de Antonio Lobato en casa: el Scalextric, mucho más que un juguete de carreras

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Ahora es muy fácil con los videojuegos de carreras o con la fiebre de la Fórmula 1 y Fernando Alonso, pero hace unas pocas décadas la mejor manera de vivir las competición del motor en casa era con el Scalextric. Desde su creación en la década de 1950, este juego de carreras eléctricas ha cautivado la imaginación de jóvenes y adultos por igual, convirtiéndose en un ícono en el mundo del entretenimiento en miniatura. En este extenso viaje a través de sus curvas y rectas, exploraremos la historia, la tecnología, la cultura y el impacto del Scalextric en la sociedad moderna.

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Orígenes y evolución del Scalextric

El Scalextric nació de la mente del empresario británico Fred Francis, quien fundó la compañía Minimodels Ltd. en 1947. Su visión inicial era crear un juguete que permitiera a los niños experimentar la emoción de las carreras de automóviles en un entorno seguro y controlado. Así, en 1957, Minimodels lanzó el primer juego de Scalextric, con un sistema de pistas de carreras eléctricas que permitía a los usuarios controlar pequeños autos de juguete a través de un circuito predefinido.

Desde entonces, el Scalextric ha experimentado una evolución continua. Las pistas se han vuelto más sofisticadas, con curvas peraltadas, cruces y tramos rectos de alta velocidad. Los autos han pasado de simples réplicas a detalladas reproducciones de vehículos de carreras reales, con sistemas de control más precisos y características avanzadas como luces, sonidos e incluso tecnología digital que permite el cambio de carril y el monitoreo de tiempos.

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