‘Simón’: La cinta venezolana que se cuela en las más vistas de España en Netflix

Es la sexta película de habla no inglesa más vista del mundo, y rondó varios días el top 10 de España. ‘Simón’, la cinta venezolana del director Diego Vicentini, ha sido otra prueba para Netflix del poder del idioma español para atraer espectadores, pero más allá de eso es una cinta que en un país donde muchas veces se prefiere no hablar de la crisis del país sudamericano a pesar del altísimo número de inmigrantes que siguen entrando a diario a España. 

La historia de la cinta, que narra en simultáneo el intento de un inmigrante venezolano de conseguir la residencia estadounidense y los motivos por los que tuvo que huir, es una cinta que representa de forma fidedigna la violencia de la dictadura de Nicolás Maduro. No es una película simple, usando denuncias reales de torturas en las cárceles del país latinoamericano para construir algunas de sus escenas más dolorosas. También retrata lo complicado de la inmigración en Estados Unidos, un problema que no afecta solo a los venezolanos sino también a muchos de los latinos que entran a ese país.

No es una cinta que haya pasado desapercibida entre la crítica española, estuvo nominada al Goya como mejor película internacional. Pero su paso por los cines locales fue demasiado reducido, con solo un par de funciones en eventos internacionales organizados por la distribuidora o por grupos de venezolanos que buscaron que la cinta se viera en la mayor pantalla posible. 

DOS GOBIERNOS QUE INCÓMODOS POR EL LENTE DE VICENTINI

Mostrar la realidad no siempre es cómodo, y para Vicentini ha sido evidente. Aunque la cinta escapó a la censura en su país de origen, seguramente gracias a la apertura a medias que ha hecho el chavismo en los últimos años, y consiguió ser proyectada en las pantallas de Caracas es también evidente que hay al menos tres gobiernos que se pueden sentir incómodos con la existencia de la cinta, y con que en Netflix haya conseguido una audiencia global. 

El primero es el venezolano, evidente, representado por el director con la misma maldad que Spielberg dio a los Nazis en ‘La lista de Schindler’, Del Toro al franquismo en ‘Laberinto del Fauno’ o Larrain al pinochetismo en cualquiera de sus obras sobre la dictadura chilena. La representación más evidente es, por supuesto, el Coronel Lugo de Franklin Virgüez, un actor mítico para la cultura pop venezolana que parece que termina retratando la realidad de su país de una forma u otra a lo largo de su carrera.

Pero también pone un espejo frente a la complicada realidad de la burocracia estadounidense para los inmigrantes. La historia gira alrededor de Simón expulsado de su país que enfrenta penurias para conseguir establecerse en su nueva tierra obligada. Es un retrato que recuerda que para quienes escapan de la opresión el dolor no se acaba una vez que aterrizan en su nuevo país. No hay «pies secos» para los venezolanos, incluso cuando en ocasiones se han hecho intentos de facilitar la vida de los inmigrantes.

EN NETFLIX ‘SIMÓN’ PUEDE ENCONTRAR LA AUDIENCIA GLOBAL QUE EL GOBIERNO NO QUIERE QUE TENGA

Aunque el hecho de que la película retrata finalmente el fracaso de las protestas de 2017 para conseguir un cambio en el país ha conseguido generar algo de controversia en redes, que aseguran que esto ha permitido que la cinta llegue a las salas, es evidente que es incómodo que se vea más allá de las fronteras. Así lo hizo saber el propio director en sus redes, donde recordó que el proceso de elección de las premoniciones venezolanas para el Oscar estuvo viciado.

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Pero Netflix está apostando por incluir la cinta en su catálogo, lo que permite que gane una mayor audiencia internacional. Además, a pesar de que no pudo estar nominado su guión fue solicitado para preservación en la biblioteca de la Academia en Estados Unidos, fue nominada como mejor cinta iberoamericana en los Goya y ahora está nominada como mejor ópera prima en los premios Platino, los premios dedicados al cine latinoamericano. 

UNA CINTA QUE LLEGA EN UN MOMENTO COMPLICADO PARA VENEZUELA

Parece cosa del destino que la película haya aparecido cuando la oposición venezolana, aprovechando el año electoral, intenta reorganizarse para enfrentar la dictadura. La situación no es fácil, con el Gobierno de Maduro manteniendo la inhabilitación en contra de Maria Corina Machado, pero hay más movimiento que en los últimos años. 

Para los venezolanos ‘Simón’ es un recordatorio de nuestra herida colectiva, pero para la comunidad internacional puede ser una obra importante de ver. Al menos para recordar la situación real del país y a lo que se enfrentan quienes intentan que haya un cambio político.