Francia vuelve a bloquear la ‘Ley Rider’ de Bruselas

Para quienes han seguido la situación de cerca la decisión de Francia de volver a bloquear el ‘Reglamento de trabajo en plataformas digitales’, es decir la «ley rider» europea. La medida, que obligaría a las plataformas como Uber Eats, Just Eat, Glovo o Deliveroo. Pero aunque es parte de la rutina que el país galo tenga problemas con estas medidas de regulación está vez hay motivos para sorprenderse. 

Es que la negativa francesa llega después del acuerdo político que ya se alcanzó el pasado 8 de febrero entre el Consejo y el Parlamento Europeo para una nueva directiva que refuerce los derechos de los trabajadores de plataformas digitales, lo que deja en suspenso la adopción formal de la norma, que necesita el visto bueno de las capitales y del pleno de la Eurocámara.

De momento es la segunda vez que Francia pone marcha atrás en la ley, pero esta vez se le unieron desde la abstención Alemania, Estonia o Grecia.  La suma de los 4 países evitó que se llegara al mínimo de población necesaria para aprobar el nuevo reglamento, incluso después que la negociación previa con las plataformas hubiese dejado bastante huecos en el proyecto de ley original. 

«Lamentablemente, no se ha conseguido la mayoría cualificada necesaria. Esta directiva, que pretende ser un importante paso adelante para este sector laboral, ha recorrido un largo camino. Ahora consideraremos próximos pasos», aseguraba tras la sesión el presidente belga encargada del cargo, Alexander de Croo, según declaraciones recogidas por ElDiario.es

UN TEXTO CON DEMASIADAS SESIONES SEGÚN ESPAÑA

Por su lado, la delegación española ha apoyado el texto de la norma, pero ha expresado reservas: «Existen disposiciones en el texto acordado que no responden plenamente a lo que entendemos debería haber sido el contenido de esta directiva», sentenciaba la delegación española tras el fracaso para llegar a un acuerdo. Es que para el Gobierno una reglamente que asumiera siempre la laboralidad de los trabajadores era un punto de honor.

De hecho, esto mismo fue la primera sesión que se hizo para llevar el proyecto siquiera a revisión. En el texto anterior, rechazado en las últimas semanas de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, ya se obligaba a los trabajadores de plataformas a demostrar su relación laboral con las plataformas, lo que para Yolanda Diaz era una derrota, pero desde España y ahora desde Bélgica, siguió pareciendo el momento oportuno para apoyar esta medida. 

Europapress 5752904 February 2024 Paris Ile De France Region France French President Emmanuel

Para salvar esas discrepancias, el acuerdo logrado bajo la presidencia belga del Consejo había eliminado los criterios y umbrales para introducir una presunción de relación laboral (en contraposición al trabajo por cuenta propia) que se activa cuando concurren hechos que indican control y dirección, de acuerdo con la legislación nacional y los convenios colectivos vigentes, además de tener en cuenta la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE).

Esto no quiere decir que desde España no hayan querido mostrar su descontento con los cambios hechos a la ley en el proceso de aprobar.  «El texto establece una presunción de laboralidad, que es el elemento central de la Directiva, débil y poco ambiciosa», señaló la delegación presente en la reunión de embajadores antes que se realizará la votación.

FRANCIA SIGUE CONSIDERANDO QUE EL REGLAMENTO ES MUY COMPLICADO DE APLICAR

Desde un principio, Francia ha aclarado que la medida es muy difícil de aplicar sin cambiar el estatuto del país, que sigue considerando a estos trabajadores como autónomos. Es una compleja realidad con la Macron no ha querido enfrentarse para evitar dejar a varios inmigrantes en una situación todavía más complicada al no tener forma de asegurarse el sustento. 

De todos modos, el país se sigue mostrando abierto a negociar alguna versión del reglamento, como se lo ha hecho saber a la presidencia belga. Pero es un proceso complicado para un país que, además, está demasiado acostumbrado a las protestas por este tipo de decisiones, y que seguramente quiera mantener la paz en las calles parisinas al menos hasta las olimpiadas este verano y cualquier cambio en este tipo de reglamentos puede dejarlos en un momento delicado.