Quantcast

Más estrellas, pero las vemos menos: así ha cambiado nuestro cielo

A todo el mundo le encanta ir a ver las estrellas, pero cada día que pasa las vemos menos. Esto parece una paradoja, pero es la realidad ya que cada día que pasa la contaminación lumínica aumenta. Astrónomos del Departamento de Energía de Estados Unidos han publicado la fotografías más detalladas hasta ahora que se haya hecho de la Vía Láctea.

Estamos hablando de que contiene 3.320 millones de objetos celestiales por lo que se encuentran estrellas, galaxias, nebulosas etc. Lo más sorprendente de todo esto es que esa imagen solo abarca el 6,5% del cielo observable.

Esta imagen nos deja claramente una reflexión: ¿Estamos solos en el Universo? La probabilidad de que estemos acompañados aumenta con el paso del tiempo cuando el ser humano conoce nuevas galaxias y rompe nuevos horizontes.

La famosa fotografía de la Vía Láctea ha sido capturada con la Cámara de Energía Oscura del Observatorio Interamericano Cerro Tololo de la NSF en Chile. Este país es uno de los más privilegiados a la hora de observar el espacio y es por eso que hay varios telescopios europeos situados en el país y que son parte de la Agencia Espacial Europea.

Esta es la fotografía más detallada de la Vía Láctea repleta de estrellas

Más estrellas, pero las vemos menos: así ha cambiado nuestro cielo

Para poder conseguir la imagen superior la Cámara de Energía Oscura ha tenido que realizar 21.400 fotografías entre los años 2013 y 2019. Esto quiere decir que durante todos estos años ha estado realizando fotografías que se han tenido que fusionar después además de ajustar las capturas para poder separar cada uno de los 3.320 millones de objetos celestiales (galaxias y estrellas entre otros).

En total, la fotografía ocupa 10 TB por lo que os podéis imaginar de la barbaridad de la calidad de la imagen si tenemos en cuenta que una buena fotografía de cámara Reflex ronda de los 15 a los 30 megapíxeles.

Como comentábamos antes, esta fotografía de la Vía Láctea tan solo abarca el 6,5% del cielo total observable y tiene el tamaño de 13.000 lunas puestas una junto a otra. Para poder conseguir la imagen superior se ha tenido que limpiar la imagen para que se pudieses diferenciar los objetos celestiales.

En la Vía Láctea la mayor parte de las estrellas se encuentran en su disco que es la banda brillante que se extiende por toda la imagen y en el que se sitúan los brazos espirales. Las estrellas más débiles no se perciben con facilidad porque están ocultas por el polvo galáctico. Además, las nebulosas difusas interfieren en la medición del brillo de los objetos individuales.

Otro de los problemas a la hora de realizar la captura fue el gran número de estrellas que se comenzaron a solapar en la imagen haciendo que fuese más difícil separarlas para poder apreciarlas de manera individual.

El resultado ha sido la fotografía más detallada de un fragmento de la Vía Láctea que después de un gran proceso de depuración y procesado ha conseguido visualizar 3.320 millones de objetos celestiales. Tiene tan buena calidad que se puede interactuar con ella y hacer zoom.

James Webb detecta la galaxia más lejana que se haya registrado jamás

Más estrellas, pero las vemos menos: así ha cambiado nuestro cielo

Todo es gracias a un haz de luz que ha viajado más de 13.400 millones de años para llegar hasta nuestros sensores. Esta luz procede de la galaxia más antigua y distante que se haya detectado jamás y todo es gracias al telescopio espacial James Webb que es propiedad de la NASA.

Estamos hablando de que la observación se encuentra en los albores del universo, poco después de que ocurriera el Big Bang, en un momento del tiempo cuando el universo se encontraba aún en un estado nebuloso y sombrío, donde los primeros rayos de luz penetraban sobre la oscuridad. Gracias al telescopio James Webb, después de largas observaciones, se han podido descubrir que no solo se puede medir la distancia que ha recorrido sino que también se puede llegar vislumbrar algunas de sus propiedades.

Es la primera vez que se descubren galaxias generadas 350 millones de años después del Big Band y se pueden conocer con exactitud las distancias.

Este hallazgo arroja luz sobre el universo más temprano

Más estrellas, pero las vemos menos: así ha cambiado nuestro cielo

Una de las cuestiones más fantásticas del James Webb es que ha podido descubrir información sobre el universo más temprano hasta la fecha lo que arroja algo de luz sobre los primeros mil millones de años después del Big Bang que hasta ahora siempre han sido bastante limitados.

En la actualidad, existen modelos que describen cómo han sido los acontecimientos y la primera hipótesis es que antes de que nacieran las primeras estrellas, el universo estaba lleno de materia opaca. Esto quiere decir que cualquier luz se dispersaba por electrones libres y no podía fluir de manera libre.

Estas partículas se combinaron para formar de manera gradual el hidrógeno neutro y es entonces cuando empezaron a formarse las primeras estrellas ya que ionizaron el hidrógeno y brilló la luz. Es un proceso que se completó alrededor de mil millones de años después de la aparición del universo.