Todos sucumbimos a una moda hortera. En ese momento nos parecía de lo más guay, quisimos copiarlo, e incluso ahorramos para poder seguirlo, porque la última chaqueta costaba lo suyo (en pesetas). Ahora lo piensas, y sólo puedes preguntarte: ¿por qué habré hecho eso?
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10El gorro de pescar
Fue una de esas cosas horribles, pero prácticas a la vez. Era uno de esos gorros típicos de pescador, a los que sólo le hacía falta ponerle alguna chapita para personalizarlo. No sólo se usaba de día, sino que también había una versión elegante de color negro. E incluso plastificado para los días de lluvia.
Podía ser peor, porque algunos incluso llevaban una cuerdecita para atar por debajo de la barbilla, y parecer el paleto del pueblo más escondido de toda España.
Nada podía arreglar eso. Tal vez tirarlo a la basura. Pero el recuerdo está aún ahí.
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