Ayuno intermitente: qué es, beneficios y riesgos

Desde hace ya un tiempo el ayuno intermitente o IF (de intermittent fasting en inglés) es una tendencia en auge, pero el concepto está aún rodeado de incógnita. ¿En qué consiste exactamente? ¿Es una opción extrema para perder peso, o es algo factible? ¿Cómo debemos enfocarlo? ¿qué beneficios tiene?

Para resolver estas dudas y arrojar algo de luz sobre cómo debemos percibir este método de alimentación, hemos hablado con la entrenadora personal Natalia López, asociada a la plataforma de bienestar Gympass, para que nos responde a las principales incógnitas sobre el ayuno intermitente. Eso sí, nos asegura que «Antes de empezar con el ayuno intermitente, aconsejo preguntar a un especialista por nuestro caso en particular».

¿EN QUÉ CONSISTE EL AYUNO INTERMITENTE?

El ayuno intermitente no es una dieta, en tanto que en principio no supone reducir el número de calorías que consumimos al día, sino establecer periodos de tiempo entre comidas, creando tramos horarios en los que se puede realizar más de una comida. Aunque en principio se puede comer de todo en esos tiempos, es esencial que se consuman alimentos saludables, evitando comidas procesadas y alcanzando las cantidades de cada macronutriente (hidratos de carbono, proteínas, grasas) que se deben ingerir, y que varían según la persona, además de las vitaminas y los minerales.

El fasting es entonces un régimen alimenticio que nos permite ordenar la ingesta de calorías para acelerar el metabolismo y hacer más probable que el cuerpo, durante esos tiempos prolongados en los que no comemos, tenga que recurrir a los tejidos adiposos que tenemos en reserva (la grasa del cuerpo) para conseguir la energía que necesitamos para seguir funcionando. Los beneficios del ayuno intermitente son muchos, en tanto que, si se hace correctamente, suele suponer una pérdida de peso y de grasa corporal, y también mejora nuestra sensibilidad a la insulina (lo cual es positivo para personas con diabetes tipo 2), aumenta nuestra energía, reduce el colesterol, mejora nuestro tracto intestinal y es un régimen alimenticio económico y fácil de llevar a cabo, que podemos y debemos adaptar a nuestra rutina.

BENEFICIOS DEL AYUNO INTERMITENTE

El ayuno intermitente mejora los ritmos circadianos y los hábitos de sueño, reduce la grasa abdominal y regula el proceso de digestión, al darle descansos a nuestro sistema digestivo. Según la entrenadora personal, «los ritmos circadianos son los encargados de regular diferentes estados fisiológicos y mentales como el sueño o el hambre. Al realizar ayuno intermitente, se va a poder ajustar el ciclo circadiano que regula el estado de ayuno, de manera que el organismo se adaptará a comer siempre a las mismas horas. Eso va a ser importante a nivel hormonal, ya que mejorará la secreción de algunas hormonas importantes para un adecuado rendimiento físico, como la hormona del crecimiento o el cortisol».

El IF ralentiza además procesos neurodegenerativos: «El ayuno ayuda a que estos procesos, según estudios realizados, se den de manera más leve. Esto estará más relacionado con el hecho de seguir una dieta con un ligero déficit calórico, algo que se ve favorecido por la práctica del ayuno intermitente».

RIESGOS DEL AYUNO INTERMITENTE

Es imprescindible consultar a un especialista antes de iniciar cualquier tipo de ayuno y comenzar siempre con mesura. Y es que un enfoque muy agresivo puede causar un efecto rebote, devolviéndonos a la casilla de salida o haciéndonos ganar aún más peso. «La pérdida de grasa no dependerá solo de hacer o no un ayuno. Debemos usar esta técnica para acostumbrar a nuestro cuerpo a diferenciar entre el hambre y la gula, evitando comer más de lo normal y acostumbrar al organismo a hacer uso de la grasa almacenada», cuenta la entrenadora de Gympass. «No servirá de nada si nos empachamos después de ayunar, de hecho, eso machacará nuestro aparato digestivo».

En ese sentido, no se recomienda esta práctica a personas que hayan padecido trastornos alimenticios o sufran de ansiedad o fuerte estrés. Tampoco a menores de edad, personas de la tercera edad ni mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. No hay que olvidar que un ayuno demasiado prolongado en el que se ignora el hambre puede causar desmayos o bajadas acusadas de la tensión. «Por eso, recurrir a un profesional te ayudará a encontrar el enfoque adecuado», zanja Natalia.