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Ribera denuncia «desigualdad» entre países porque la UE no tiene una respuesta común a los precios energéticos

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha denunciado «la desigualdad» que está generando la falta de una respuesta común por parte de la Unión Europea para responder a la actual crisis provocada por los precios de la energía, con países como Alemania o Francia «con más bolsillo» para permitir que su industria tenga unos precios más baratos.

En su participación en la 19 Jornada de Energía organizada por IESE y Deloitte, Ribera consideró que «no puede ser que países con más bolsillo tengan más recursos para cubrir su industria, generando una diferencia de costes energéticos muy notable que es difícil ser cubierta por otros países con menos capacidades«.

En este sentido, señaló que Alemania ha destinado 36.000 millones de euros en ayudas para compensar a sus consumidores e industria por la subida de los precios de la energía, frente a los 21.000 millones de euros de Francia.

Sin embargo, Ribera indicó que España, sin recordar exactamente las cifras, ha destinado a través de las diferentes rebajas fiscales alrededor de 5.000 millones destinados a los consumidores e industria y otros 500 millones en los distintos apoyos a la industria.

Así, advirtió de que la falta de una respuesta conjunta de la Unión Europea a esta crisis puede «generar tensiones y derivar en un riesgo de deslocalización industrial en el mapa europeo«.

Ribera lamentó que la reacción de la Comisión Europea el pasado mes de octubre a esta crisis fue la de «no tocar el mercado» y que la solución se cargara sobre el contribuyente, algo que supone «detraer recursos y que la capacidad de cada estado miembro sea diferente«.

Por ello, insistió en la necesidad de que la respuesta a esta situación «se gestione desde Europa», que, sin embargo, ha preferido partir de «premisas cuestionables», como que el problema era «coyuntural y temporal» o que había que mantener «la estabilidad en la regulación del mercado como una señal de los operadores para invertir ese diferencial en acelerar la transición«, algo que consideró «más que dudoso».

Por otra parte, la ministra reconoció que las administraciones «no están dotadas y dimensionadas adecuadamente» para gestionar el aluvión de proyectos renovables que reciben, un problema que es necesario resolver «bien y pronto».