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Microbiota, probióticos y disbiosis vaginal

Se entiende por microbiota al conjunto de microorganismos vivos que conviven de manera simbiótica en diferentes órganos del cuerpo humano y cuya composición debe estar equilibrada en función del huésped para cumplir su función protectora.

Un ejemplo lo tenemos en la flora vaginal no es igual en todas las mujeres ni en todos los estados por los que atraviesa a lo largo de su vida.

Por ello cuando se ve alterada hay que buscar el origen de esto y seguir el tratamiento médico y, si es necesario, complementar con probióticos de confianza como los que ofrece Profaes.

¿Qué probióticos están indicados para la mujer?

La microbiota vaginal está compuesta mayormente por cuatro especies de lactobacilos, Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii, Lactobacillus gasseri y Lactobacillus iners y en menor medida por otros microorganismos necesarios para su equilibrio.

La principal función de los lactobacilos es la de generar ácido láctico y crear un entorno saludable con un pH de 3.8 a 4.5, dentro de la escala de acidez que llega hasta 7, y así evitar la colonización de la microbiota por elementos patógenos.

Este pH puede variar durante las distintas fases que pasa el sistema organismo femenino desde la infancia a la menopausia pasando por el embarazo, pero en el momento que deja de ser ácido es cuando se da la llamada disbiosis vaginal.

Esta modificación de la flora vaginal puede obedecer a diversos motivos y sus principales síntomas son alteraciones del flujo, tanto en consistencia como en color y olor, cambios en el sangrado habitual cuando se está menstruando y escozor o picor que no cede.

El diagnóstico médico es el que va a determinar la causa de la alteración y que patógenos, o factores personales, son los que lo están provocando, pero lo que siempre está claro es que para que esto ocurra la concentración de lactobacilos presentes en la microbiota vaginal ha disminuido.

En estos casos los probióticos más indicados son aquellos creados exprofeso para la zona íntima de la mujer, no vale cualquiera, ya que su composición es diferente a la de la microbiota intestinal o de la de la glándula mamaria. 

Dentro de la variedad que se puede encontrar los mejores compuestos probióticos son aquellos ricos en lactobacilos, bifidobacterias y vitaminas que ayuden a regenerar, estabilizar y reforzar la flora vaginal. 

Si además cuentan con extracto de arándano rojo (Pacran®), y se siguen las medidas higiénicas y de vida saludable recomendadas por el especialista se estará aportando un plus en la prevención de la disbiosis.

Resulta evidente que la microbiota vaginal supone una importante defensa para la mujer frente a patologías propias del sistema genitourinario y en determinadas épocas de su vida, como puede ser en el embarazo, es más importante aún. Hay estudios científicos(1) que indican que puede haber una transmisión madre-hijo de elementos presentes en la flora vaginal a través de la placenta además de la que se produce en el canal del parto.

(1) Pérez-Muñoz ME, Arrieta MC, Ramer-Tait AE, Walter J. A critical assessment of the “sterile womb” and “in utero colonization” hypotheses: implications for research on the pioneer infant microbiome. Microbiome 2017; 5(1):48. DOI: 10.1186/s40168-017-0268-4