Ribera apuesta por acelerar la transición ecológica ante la «crisis» del precio del gas

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha apostado por acelerar la transición ecológica ante la «crisis actual del precio del gas«, para que el sistema energético no dependa de los combustibles fósiles en los mercados internacionales.

En una entrevista de ‘El Periódico’ este lunes, ha asegurado que la decisión de la Comisión Europea de clasificar como energías verdes las nucleares y el gas no altera el «horizonte» que fijan la ley del clima y el plan nacional sobre energía y clima en España.

«Si podemos ir más deprisa en la transición ecológica, mejor. Y sobre el calendario, no hemos sido suficientemente justos con lo que representa un acuerdo entre todos los sectores relevantes sobre cómo organizar de manera ordenada, previsible y con total seguridad el cierre de las plantas nucleares en nuestro país«, ha destacado.

Además, ha puntualizado que no tiene «la menor intención de invitar a nadie a revisar ese calendario» tras la decisión de la Comisión sobre las energías verdes, que ve un error de forma y fondo.

Según ella, el Gobierno buscará ser más exigente a la hora de orientar a los inversores y sus emisiones de deuda con un estándar superior en cuanto a energías verdes: «En España ni necesitamos ni existe ningún apetito por invertir en nuevas centrales nucleares o de gas«.

Ribera también ha asegurado que el abastecimiento de gas en España está asegurado pese a la crisis entre Ucrania y Rusia –proveedor crucial para el sistema gasista, ha remarcado–, aunque «siempre puede ocurrir un cataclismo».

«Pero creo que no nos debe preocupar. No solo porque dispongamos de una relación excelente y unas garantías por parte del proveedor más importante, Argelia, cuya capacidad se está incrementando, sino porque además tenemos un colchón de seguridad muy potente con las regasificadoras que existen en Europa«, ha expuesto.

PRECIO DE LA LUZ

Sobre la escalada del precio de la luz, la ministra ha afirmado textualmente que no se atreve a ponerle una fecha a su fin, en el contexto de la crisis en Ucrania, ante lo que ha apostado por medidas para el consumidor industrial y por «seguir trabajando sobre todo en la parte fiscal«.

Así –ha apuntado– se podrían «cubrir costes fijos del sistema, como los cargos» que aparecen en la factura de la luz, junto al consumo de energía, la fiscalidad y los peajes.

En cambio, ha descartado «nacionalizar ni comprar empresas eléctricas de gran tamaño porque no hay capacidad real«, ya que según ella no está claro que el gasto público permitiera marcar una diferencia de precios.

Aun así, se ha abierto a que conforme se agoten las concesiones hidroeléctricas «quizá se puede hacer una bolsa de hidroelectricidad que sea gestionada públicamente«, además de atribuir la concesión de saltos hidroeléctricos pequeños a una comarca de municipios o incluso constituir una pequeña sociedad mercantil estatal, ha avanzado.

Por otro lado, ha criticado a los gestores de las hidroeléctricas por ofrecer la energía al precio de oportunidad que marca el gas, y ha lamentado que «queriendo destacar su compromiso social, no tienen ningún pudor en ofertar electricidad al precio más caro del mercado».

FÁBRICA DE BATERÍAS

Sobre la instalación de una fábrica de baterías en España, la ministra ha subrayado que «hay varias propuestas estudiándose en este momento y las casas de coches analizan dónde está el mejor aliado industrial».

Así, ha sostenido que «es probable que haya más de una gigafactoría» de baterías en los próximos años, y que el Gobierno apoyará el sector del coche eléctrico promoviendo la instalación de puntos de recarga.

RENOVABLES EN CATALUNYA

Preguntada por si es suficiente dedicar un 2,5% del territorio catalán a las renovables, como plantea el Govern para 2050, ha afirmado que «es un poco ilusorio pensar que las necesidades de electricidad en Catalunya puedan satisfacerse solamente con techos solares«.

Ha recordado que «la energía producida más importante» en Catalunya es la nuclear, procedente de centrales que están próximas a llegar al fin de su vida útil, y ha apostado por la eólica marina.

«Debemos conciliar al máximo la protección ambiental con la importancia de no desaprovechar la oportunidad y perder un tren tan importante como este. Creo que del Govern debemos esperar una actitud más valiente. Esperemos que no se dé cuenta demasiado tarde«, ha añadido.