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Del apéndice al bazo: los órganos que no sirven para nada en tu cuerpo

El cuerpo humano es un complejo sistema, que involucra -entre muchas otras cosas- órganos, piezas, o partes, que interactúan para permitirnos, no solamente existir, sino también funcionar e interactuar con el mundo. Son fundamentales: si alguna de ellas falla, todo el cuerpo es afectado en su normal funcionamiento. Pero también es verdad que algunos de ellos tampoco es que tengan una utilidad provechosa.

De hecho, los hay que, simplemente, no sirven para nada. Es en lo que nos centraremos hoy; órganos que contamos en nuestro cuerpo que no tienen una función concreta como tal y, sin embargo, no eliminadas por la evolución. Se pueden contar por varias, quizás el más sonado de estos órganos sea el apéndice. Pero hay varios más. Los repasamos.

Pese a la evolución, hay órganos que se mantienen pero no tienen un uso concreto

Órganos sin uso concreto

Nuestro cuerpo no consiguió la apariencia que tiene hoy en día por magia, sino que es fruto de lo que solemos llamar evolución. Sí, porque a medida que nuestros antepasados cambiaron hábitos para adaptarse a los cambios en su ambiente, el cuerpo humano también tuvo que trabajar para adaptarse y, desde la prehistoria, no ha dejado de cambiar.

Pese a todo el paso del tiempo, aún almacenamos en nuestro cuerpo órganos que no sirven de mucho en nuestro presente, pero hablan bastante de nuestro pasado. Asimismo, es importante detallar que nuestro cuerpo, todo en su conjunto, es un órgano parlanchín.

Con él puedes mantener un lenguaje muy sólido, aunque no utilice el sonido. Emite vibraciones, ondas, que los demás pueden captar y conocer mejor cómo eres. Pero hay otros que apenas se dan con un efecto propio.

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El tubo de colon

El colon (o intestino grueso) es un tubo de aproximadamente 1,5 metros de longitud dividido en cuatro partes: ascendente, transverso, descendente y sigmoideo. Las principales funciones son la de extraer agua y preparar las heces, compactándolas.

La presencia de tumores u otras enfermedades puede provocar la necesidad de extirpar la totalidad o una parte del colon. La mayoría de los pacientes se recuperan bien después de esta operación quirúrgica, aunque notan algunos cambios en sus hábitos intestinales. Inicialmente se recomienda una dieta blanda para ayudar en su restablecimiento.

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