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Yasmina Reza publica ‘Serge’: «Es importante mantenerse siempre frívolo»

La escritora francesa Yasmina Reza ha publicado ‘Serge’ (Anagrama), una historia cargada de humor negro protagonizada por tres hermanos judíos, enmarcada entre el fallecimiento de su madre y una visita al campo de exterminio de Auschwitz: «Es importante mantenerse siempre frívolo», ha dicho la autora en rueda de prensa este lunes.

La novela indaga en cuestiones como la familia, la enfermedad y los estragos del paso del tiempo, la relación entre generaciones o las expectativas de la vida, mientras pone en cuestión la palabra memoria, preguntándose si se pueden recordar las cosas que no se han vivido, como sugieren quienes defienden la memoria histórica.

«En Francia hay ahora mismo una especie de delirio de lo conmemorativo, una obligación de perpetuar la memoria que me parece contraproducente porque no va vinculada a un esfuerzo de reflexión», ha dicho.

Ha explicado que en un inicio quiso escribir una novela sobre el turismo, y le pareció que Auschwitz era el sitio perfecto para describir su carácter «guiñolesco» en la actualidad.

«La gente va con cara de profundidad, pantalones cortos, chancletas y mochilas chillonas a mirar las ruinas del horror», ha dicho, y ha añadido que lugares como Auschwitch se habrían convertido en polvo si no fuera por el esfuerzo de los científicos, y que ella pone en duda la pertinencia de hacerlos perdurar.

La historia está narrada por el hermano mediano, Jean, y Serge es el hermano mayor, además de un nombre que aparece en todos los libros de la autora desde su obra de teatro ‘Arte’, puesto que el amigo que la inspiró le pidió que introdujera su nombre en todas sus obras para agradecerle el éxito que tuvo.

LO CÓMICO Y LO TRÁGICO

Al ser preguntada por el uso que hace del humor en la novela, Reza ha dicho que ella no se propone ser divertida cuando escribe, sino que es algo que forma parte de su doble mirada natural: «Para mí lo cómico y lo trágico son inseparables. Creo que es algo muy judío».

En este sentido, defiende la frivolidad como una forma de gozar de la «espuma de la vida», de reír y vivir con ligereza sin caer en la tragedia.

Ha explicado también que sus personajes suelen ser excesivos, llenos de delirio, de mala fe y con mal genio, y que estos son personajes que a menudo resultan divertidos a los lectores.

Asegura que hasta ahora no le ha dado miedo escribir sobre personajes así, pero critica que haya en la actualidad «una forma de totalitarismo de lo políticamente correcto», que proviene de Estados Unidos y censura obras bajo el pretexto de ser una buena persona.

«Yo no me autocensuro conscientemente, pero lo que no puedo asegurar es que no lo haga inconscientemente, y aquí radica la gravedad del totalitarismo en el que vivimos», ha concluido.