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Sopa castellana: el truco con los garbanzos para darle ese punto ‘premium’

La gran mayoría de los platos más tradicionales de la gastronomía española representan los orígenes más humildes y provienen de los poblados con arraigadas costumbres de aprovechamiento. La sopa castellana es uno de ellos y siendo en sus inicios un plato sencillo con ajos como protagonistas, ha ido evolucionando y se han añadido garbanzos, calabaza y otros ingredientes; que si bien, añaden su toque, son inspirados en la original.

Una de las tantas presentaciones de la sopa castellana es la de garbanzos y para darle un punto premium se realiza un proceso muy sencillo y definitivo que cambia toda su terminación, haciéndolo un plato sumamente delicioso.

La sopa de ajo y la sopa castellana: nombres distintos, pero la misma tradición

Conocida también como sopa de ajo, la sopa castellana fue servida durante años en la región de Castilla como un plato típico servido en las festividades religiosas de la Semana Santa, específicamente en cuaresma. Momento en el cual no consumían carne para apegarse a las religiones cristianas. 

Mientras en la región vasca consumían el tradicional bacalao, en Castilla se disfrutaba este plato también sencillo a base de ajo, pan, pimentón, huevos y agua. Posteriormente la tradición se extendió y se le añadieron diferentes ingredientes según la región. Tal es el caso de Andalucía con su coliflor o Aragón con sus sabrosos picatostes. 

Sopa castellana: el truco con los garbanzos para darle ese punto 'premium'
Foto: Pixabay