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Huevos fritos: el truco para que no se rompa la yema al cascarlo

Cuando buscas hacer unos ricos huevos fritos, una de las mayores angustias es pensar en si estos saldrán cocidos en el término en que los quieres, con la yema aguada, con puntilla, sin puntilla o con una yema cuajadita sin llegar a quemar la clara.

Sin embargo, más allá del término de cocción de los huevos fritos, lo que si es seguro, es que para lograr que luzcan realmente perfectos, estos deben tener la yema notablemente completa; y hablemos con la verdad, a todos nos ha pasado, que al freír un huevo, la yema se rompe y termina desparramada, sin forma y sin pinta de yema redondita por ninguna parte.

Por fortuna, en la cocina como en la mayoría de las cosas de la vida, todo funciona mejor cuando se tiene un buen truco bajo la manga; así que, veamos como lograr que la yema permanezca intacta una vez que casques el huevo, sea que vayas a freírlo en aceite o sin este.

La condición de los huevos y su relación con la yema perfecta

Huevos fritos: el truco para que no se rompa la yema al cascarlo

La frescura de los huevos es determinante a la hora de disminuir el riesgo de que la yema se rompa; y sí, quizás te parezca algo cliché y llegues incluso a preguntarte en qué se relaciona la frescura con el hecho de que la yema no se rompa y déjame decirte que tiene que ver y más de lo que crees.

Cuando cascas un huevo fresco, la cáscara cede por completo junto a la membrana interior; ambas se abren dejando paso a verter el huevo intacto en el recipiente o sartén en el que desees colocarlo. Mientras que, cuando estás frente a un huevo que no tiene nada de fresco, notarás como la cáscara se rompe; sin embargo, la membrana continúa allí sin romperse.

Los intentos que realices para abrir de manera exitosa la membrana, pueden terminar con la yema rota y peor aún, contigo comiendo un huevo en mal estado.

Una de las pistas para saber si un huevo está fresco es precisamente agitarlo y notar si se escucha o percibe algún sonido en su interior. Cuando está fresco la membrana permanece completamente adherida a la cáscara; mientras que cuando está viejo, esta se contrae quedando aislada, lo que la lleva a generar sonido en su interior cuando es agitada. 

Otra cosa que debes tener en cuenta, es que el huevo debe estar a temperatura ambiente al momento de cascarlo. De esta forma disminuyes el riesgo de romper la yema, ya que esta se mantendrá justo en el centro de este.

Por norma, nunca debes dejar los huevos fuera de la nevera por un tiempo superior a dos horas antes de prepararlos; por lo tanto, retirarlos de la nevera con 30 minutos de anticipación bastará para que estén en la temperatura correcta antes de freírse.

Para mantenerlos en buen estado, conserva los huevos de forma correcta

huevo en nevera

Si bien, fuera de la nevera los huevos pueden conservarse bien por un periodo de tiempo, debes tener claro que este tiempo será por aproximadamente entre 7 y 10 días. Mientras que dentro de la nevera, su duración puede extenderse hasta las 3 y 5 semanas.

La forma más segura de conservar los huevos, es hacerlo dentro de la nevera. Eso sí, nunca los laves, y en caso de desear limpiarlos antes de guardarlos, ayúdate de un paño limpio y seco para eliminar cualquier suciedad de la cáscara.

Consérvalos de forma tal que la temperatura no sea fluctuante, y evita que pueda llegar a congelarse. Si por alguna razón llegase a congelarse, cocínalo inmediatamente apenas se descongele. La conservación de los huevos es sumamente delicada; y de hecho, aunque no lo creas, una vez cocidos también es necesario guardarlos de la forma apropiada.

Para que la yema permanezca en buen estado y disminuyan las posibilidades de que se rompa, la consistencia y frescura interna del huevo es completamente vital. Por esta razón, guardarlos en la nevera, hará que se conserven en buen estado por mayor tiempo.

El truco perfecto para que la yema no se rompa

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Quizás para muchos sonara como algo irrelevante; sin embargo, hay quienes realmente se preocupan en la presentación final de unos huevos fritos, y desean ver como la yema luce perfecta antes de que un trozo de pan se sumerja en ella. Llegando de hecho a no desear comer un huevo frito, si la yema luce mal.

Teniendo en cuenta la importancia de que el huevo esté fresco, el truco perfecto para que la yema permanezca intacta es cascar el huevo con sumo cuidado y verterlo en un cuenco antes de vaciarlo en la sartén. Para ello, comienza por retirarlo de la nevera 30 minutos antes de abrirlo para que vaya perdiendo el frío.

Cuando tengas la sartén con el aceite caliente, casca el huevo en una superficie y viértelo dentro de un pequeño cuenco o taza. La mayoría de las veces, al intentar colocarlo directamente en la sartén, al esquivar las salpicaduras de aceite caliente, se vierte de forma muy rápida. Esto hace que la yema muchas veces termine rota.

Una vez que hayas vaciado el huevo en la taza, puedes volcarlo en la sartén bien caliente y con suficiente aceite; eso sí, debe ser de una forma muy suave para evitar que se rompa.

Evita romper la yema una vez que el huevo está frito

Sacarlo

Si bien has pasado la prueba de fuego, y lograste cascar el huevo y llevarlo a freír sin romper la yema; el peligro no ha pasado del todo. Una vez que el huevo está frito, también se corre el riesgo de romper la yema mientras este se saca de la sartén.

Una práctica muy común, es inclinar la sartén para retirar el huevo frito; sin embargo, de esta manera puedes terminar llevando una cantidad excesiva de aceite al plato, o sin querer terminar rompiendo la yema.

Tener una espumadera a la mano es el mejor método para retirar los huevos fritos de la sartén, bien escurridos y con la yema intacta. Para hacerlo, introduce la espumadera por debajo del huevo con sumo cuidado, levántala escurriendo el exceso de aceite y coloca el huevo con suavidad sobre el plato.

¡Listo!, tendrás un huevo frito con la yema intacta sin mucho contratiempo.