Quantcast

Qué es la esquizofrenia

Escuchan voces que no son reales, se mueven por reflejo y reaccionan extremadamente a otras personas. Las personas que sufren de esquizofrenia a menudo cumplen con muchos de los criterios de nuestro clásico prejuicio de estar loco. Hasta el día de hoy, también sufren la estigmatización de nuestra sociedad.

¿QUÉ ES LA ESQUIZOFRENIA?

La esquizofrenia es un trastorno mental en el que se alteran los pensamientos y las percepciones de las personas. Los sentimientos, el lenguaje, la experiencia de uno mismo y la percepción del entorno también difieren mucho de la experiencia de las personas sanas.

Por tanto, les resulta difícil hacer frente a sus tareas cotidianas y profesionales y tratar adecuadamente a otras personas. A diferencia de muchos otros problemas psicológicos, los afectados a menudo no se dan cuenta y aceptan que son enfermos mentales y, a menudo, rechazan el tratamiento.

El término esquizofrenia se acuñó a principios del siglo XX. El término, que proviene del griego, se compone de la palabra partes esquizo (= “dividir”) y phren (= “espíritu” o “psique”).

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ESQUIZOFRENIA?

La esquizofrenia comienza en alrededor de las tres cuartas partes de los casos con una etapa preliminar que puede durar varios años y solo más tarde se convierte en una esquizofrenia completamente desarrollada. Los posibles síntomas incluyen:

  • Trastorno de atención: Muchas personas tienen dificultades para concentrarse.
  • Trastornos del pensamiento: El proceso de pensamiento formal es incoherente, distraído, ilógico y, a menudo, incomprensible. Si no hay una conexión discernible, los procesos de pensamiento pueden romperse o cambiar rápidamente. Las palabras se forman y se fusionan nuevamente. Además, muchos de los afectados sufren delirios: juzgan mal la realidad y no pueden ser convencidos de la realidad incluso con argumentos significativos. A menudo sienten que están siendo vigilados y perseguidos por otras personas, instituciones o un poder superior. También es típica la sensación de estar amenazado por radiación o venenos.
  • Trastorno del ego: Se habla de un trastorno del ego cuando la persona en cuestión es incapaz de diferenciar entre sí mismo y el entorno. Por ejemplo, tiene la sensación de que sus pensamientos han sido introducidos o retirados del exterior.
  • Trastornos de la percepción: Los afectados tienen alucinaciones. Escuchas voces o ruidos sin que realmente estén allí. Estas voces pueden hablar sobre el interesado, comentar sus acciones o darle órdenes. Ocasionalmente, las personas esquizofrénicas también perciben sus propios pensamientos como palabras pronunciadas en voz alta. Puede oler, sentir o ver cosas que otras personas no pueden.
  • Trastornos de los sentimientos y del impulso: El estado de ánimo no se corresponde con la situación actual. Las reacciones resultantes también suelen ser inapropiadas. Al mismo tiempo, el paciente experimenta sentimientos opuestos (risa-llanto). Muchos pacientes con esquizofrenia también sufren de depresión o apatía y no pueden experimentar placer o placer.
  • Coordinación corporal: La secuencia de movimientos de un paciente con esquizofrenia puede diferir significativamente de la de una persona sana. Hay movimientos corporales excesivos o muy reducidos. Algunos pacientes repiten el mismo movimiento una y otra vez, otros se congelan en medio del movimiento.
Qué es la esquizofrenia
Qué es la esquizofrenia

POSIBLES CAUSAS

Según el estado actual de la ciencia, los expertos asumen que deben confluir diferentes aspectos para desencadenar la esquizofrenia.

  • Componente hereditario: la predisposición a la esquizofrenia, pero no la enfermedad en sí, parece ser hereditaria.
  • Susceptibilidad: muchas personas afectadas no pueden protegerse adecuadamente de las influencias ambientales. Esto puede ser causado e intensificado por una amplia variedad de factores, como una predisposición genética, trauma cerebral, experiencias traumáticas en la niñez, estrés o uso de drogas.
  • Factores desencadenantes: la enfermedad solo se manifiesta, sin embargo, cuando ocurren eventos de la vida que la persona ya no puede afrontar. El consumo de drogas también puede desencadenar la esquizofrenia. A menudo, varios factores tienen que trabajar juntos.
  • Cambios en la estructura del cerebro: los estudios muestran que la estructura del cerebro de los esquizofrénicos es diferente a la de las personas sanas. La forma en que estas anomalías afectan la enfermedad, por ejemplo, en el sistema límbico, que también es responsable de nuestro comportamiento emocional, debe investigarse más a fondo.
  • Sustancias mensajeras: la sustancia mensajera hormonal dopamina parece desempeñar un papel central en el cerebro. Las sustancias mensajeras transmiten señales de una célula nerviosa a otra. Se puede detectar un exceso del neurotransmisor dopamina en personas esquizofrénicas. Otros sistemas mensajeros (por ejemplo, el sistema de la serotonina) también parecen estar implicados en la enfermedad.

DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO

Un requisito previo para el diagnóstico de esquizofrenia es que los síntomas descritos hayan persistido durante al menos cuatro semanas o más. El médico le preguntará sobre esto en una discusión detallada.

Algunos de los síntomas ni siquiera son notados por los afectados. Los familiares u otros cuidadores a menudo pueden proporcionar información al respecto.

Los exámenes adicionales son importantes para descartar enfermedades con síntomas similares, como cierto trastorno metabólico o abuso de alcohol y drogas.

Una vez que se ha realizado el diagnóstico, primero se crea un concepto terapéutico global individual. El objetivo de todas las medidas terapéuticas es aliviar los síntomas de la enfermedad y permitir que el paciente lleve una vida lo más autodeterminada posible.

Qué es la esquizofrenia
Esquizofrenia

La atención se centra en el tratamiento farmacológico con los denominados neurolépticos. Estos medicamentos equilibran el desequilibrio de los neurotransmisores en el cerebro.

Se hace una distinción entre el tratamiento de la fase aguda y las medidas de tratamiento a largo plazo que sirven en particular para proteger contra nuevos ataques agudos.

El segundo pilar de la terapia es la psicoterapia. Contribuye al fortalecimiento de la personalidad. Aquí, los pacientes pueden desarrollar estrategias de autoayuda y entrenar habilidades sociales. Un grupo de autoayuda también puede tener un efecto estabilizador a largo plazo.