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Supervivientes: las secuelas de los que han pasado por el reality

Sin duda, todos sabemos que Supervivientes es uno de los concursos más extremos que hay en la televisión. Los concursantes son abandonados en una isla, tienen que sobrevivir haciendo fuego, comiendo pescado y en ocasiones crudo, un puñado de arroz y poco más. Es toda una aventura, sí, pero a muchos de ellos les ha dejado graves secuelas.

No hablamos solo del físico, sino también dando un paso más allá, podemos encontrarnos con que su vuelta es más complicada de lo que imaginamos. Por eso hoy hablamos de todas esas secuelas que cada concursante tiene que afrontar cuando vuelve a su normalidad. ¿Quieres saber de cuáles se trata?

Cambios en el peso

supervivientes yiya

Es una de las primeras secuelas que se dejan ver. A los pocos días de estar en la isla, notamos cómo todos ellos comienzan a bajar de peso, aunque algunos más rápido que otros. Pierden grasa y masa muscular, ya que todo el cuerpo se ve alterado con el cambio tan repentino. Los hidratos de carbono que tan importantes son, hacen que se debiliten más rápido.

Pero es cierto que a la vuelta el cambio también es bastante notable pero a la inversa. Son varios los concursantes como les ha pasado a Yiya o a Ferre en esta edición de Supervivientes, que al poco tiempo de estar en casa, ya había vuelto a recuperar algunos kilos de peso. Parece que el efecto rebote estaba esperándolos tras la puerta.

Problemas en el aparato digestivo

efectos de supervivientes

Porque después de tantas semanas sin una alimentación correcta, es cierto que todo el cuerpo lo nota. Pero el aparato digestivo todavía más. Nada más llegar a la isla y no tomar los alimentos necesarios, se ve alterado. Algo que puede traducirse como dolores o bien, náuseas que no siempre van acompañada de vómitos.

Por lo que tras pasar todo ello, no se puede llegar y empezar a comer de todo demasiado rápido, porque el aparato digestivo estará ligeramente más sensible y hay que intentar que todo vuelva a la normalidad. Por lo que también cuando estén ya en sus casas, les puede dar algún que otro problema a mayores y todo ello será cuestión de esa supervivencia extrema.

No pueden dormir en la cama sino que prefieren el suelo

Este detalle le pasó a Alba Carrillo. La superviviente, fue una de las que anunció que abandonaba en diferentes ocasiones. Fue esa edición que entraba junto a su madre Lucía y que tanto dieron de qué hablar. Sobre todo por meterse en numerosas broncas ambas. Pero llegó a la final y como tal estuvo en Supervivientes casi tres mes.

Pues bien, al llegar a casa comentaba que no podía dormir en la cama. Se había acostumbrado de tal manera a la arena, que prefería dormir con un cojín y en el suelo. Es más, dice que hasta tuvo que cambiar de colchón, por uno más duro. De este modo, su cabeza le seguí pidiendo una tierra más firme en la que poder descansar.

No se acostumbran a dormir bajo techo

Albert, el que fuera segundo finalista en la edición de Isabel Pantoja, también ha tenido sus problemas al volver de Supervivientes. El joven asegura que eso de dormir viendo las estrellas se le quedó demasiado marcado, tanto es así que al regresar no podía dormir bajo techo. Algo que también es sorprendente, pero que afecta más de lo que pensamos.

Se llevan tres meses en unas condiciones bastante extremas, por lo que parece que la mente se va acostumbrando un poco más, dentro de unos límites. De ahí que al verse de nuevo ‘atada’ tiene que estallar por algún sitio. Por lo que es frecuente que se tengan pesadillas o que se despierten muchas veces cada noche.

Esconder comida por miedo a que te la quiten

En el reality, siempre tienen que estar pendientes del tema de la comida. Es cierto que hacen unos repartos, pero que en ocasiones tampoco se llevan a rajatabla. De ahí que siempre tengan un ojo abierto para ver si a alguien se le ocurre el robar comida. Pues una vez que salen de dicho programa no se queda siempre en la isla.

Porque algunos de ellos se lo han traído para su casa. De ahí que algún concursante haya afirmado que tenía la tentación de guardarse comida en los bolsillos, por temor a luego no tener. Esto es por todo lo que sufren en el concurso y lo que repercute, una vez que vuelves a la normalidad. Además, es algo instintivo y tienen que terminar siempre lo que hay en el plato.

La ansiedad es la peor enemiga en Supervivientes

Todo estos trastornos que acabamos de mencionar son generados por la ansiedad. Es cierto que puede aparecer de diversas maneras y tampoco es la primera vez que lo vemos en ellos. Ya antes de salir de la isla, suelen estar bastante nerviosos en muchos momentos, incluso algunos han sufrido ataques de pánico.

Recordamos a Isabel Pantoja el ataque tan fuerte que le dio. Pues son muchos más los que también sufren de este problema. Pero es que se trata de algo que también se puede generar al llegar a casa y volver a habituarse a lo de antes. Sobre todo aquellos que pasan dos o tres meses en la isla. ¡Aunque parezca sencillo, no lo es tanto!

Problemas articulares

Luego, nos encontramos con un caso que nos ha dejado bastante impresionados. Es que, algunos concursantes arrastran años y años después, algunas secuelas. Una de las más conocidas es la que comentó el ex-jugador de baloncesto, Santiago Abad. Es cierto que perdió más de 24 kilos en el programa, lo que supone un cambio más que radical.

Pues bien, según parece, tanto su hígado como los problemas articulares todavía los ha seguido arrastrando durante mucho más tiempo. Es más, dice que realmente no puede practicar un deporte como le gustaría. Para él fue un error el participar en Supervivientes.

El efecto rebote

efecto rebote ferre

Si bien los ataques de ansiedad pueden ser más graves en unas personas que en otras, siempre hay que tenerle mucho respeto. Pero es cierto que son muchos los Supervivientes que se pueden escapar a ello, aunque no tanto al efecto rebote. Ya hemos hablado antes de los cambios de peso y desde luego, en este caso tenemos que mencionarlo de nuevo.

Porque no solo como el pillar más kilos, sino lo que supone para el cuerpo. Como bien sabemos, tanto adelgazar repentinamente como engordar en cuestión de días o semanas, es un fuerte impacto para nuestros órganos. Algunos de los cuales, pueden quedar bastante tocados.