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Qué es la fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno complejo caracterizado por fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. La fatiga puede empeorar con la actividad física o mental, pero no mejora con el descanso. Esta afección también se conoce como enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo o encefalomielitis miálgica. A veces, se abrevia EM/SFC.

La causa del síndrome de fatiga crónica es desconocida, aunque existen muchas teorías, que van de las infecciones virales al estrés psicológico. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores. Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Es posible que necesites una variedad de pruebas médicas para descartar otros problemas de salud que tienen síntomas similares. El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.

Síntomas de la fatiga crónica

Qué es la fatiga crónica

La fatiga persistente es el síntoma principal del SFC. Típicamente la fatiga se desarrolla de forma súbita, a menudo tras un proceso infeccioso como una infección respiratoria o una mononucleosis. Después de que la enfermedad inicial mejore, el/la paciente se queda con una fatiga insoportable a la que se añaden una serie de síntomas adicionales. La actividad física hace que los síntomas empeoren. Es común que las personas que desarrollan SFC, antes de sufrirla hayan sido muy activas y hayan realizado una actividad productiva muy intensa. No acostumbran a tener una historia previa de preocuparse excesivamente por las enfermedades. Tampoco presentan muchas quejas sobre su salud como lumbagos, dolores de cabeza crónicos, etc.

La amplitud de los síntomas, su naturaleza crónica, la falta de una causa identificable puede hacer difícil el soportarla. La gente que le/la rodea puede sospechar erróneamente, que está simulando y dudar de si de verdad tiene una enfermedad. En consecuencia los sentimientos de ira, frustración y depresión son frecuentes entre los pacientes de SFC. Con frecuencia los pacientes con SFC tienen dolor crónico. Un porcentaje importante cumplen también los criterios de diagnóstico de Fibromialgia. Hay algunos investigadores que opinan que el SFC y la Fibromialgia son dos polos de la misma condición clínica, al coexistir con mucha frecuencia síntomas comunes en las dos entidades.

Los síntomas de SFC pueden también presentarse en otras condiciones clínicas, por lo que es fundamental buscar consejo de un profesional de la salud para que descarte otras enfermedades que puedan parecérsela. De todas formas, el SFC puede ocurrir al mismo tiempo que otras enfermedades.

Causas

Malestar

Las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parecen ser hipersensibles incluso a cantidades normales de ejercicio y actividad. Todavía se desconoce el motivo por el cual esto ocurre en algunas personas y en otras no. Es posible que algunas personas nazcan con una predisposición al trastorno que después se desencadena por una combinación de factores. Los posibles desencadenantes comprenden varios factores.

Debido a que algunas personas desarrollan el síndrome de fatiga crónica después de tener una infección viral, los investigadores se preguntan si es posible que sean los virus los que desencadenan el trastorno. Entre los virus sospechosos se encuentran el virus de Epstein-Barr, el virus del herpes humano 6 y los virus de la leucemia del ratón. Todavía no se ha encontrado un vínculo concluyente. El sistema inmunitario de las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parece estar levemente afectado, pero no está claro si este deterioro es suficiente como para causar efectivamente este trastorno.

Las personas que padecen el síndrome de fatiga crónica a veces también tienen niveles anormales en sangre de las hormonas que se producen en el hipotálamo, en la hipófisis o en las glándulas suprarrenales. Pero todavía se desconoce la importancia de estas anormalidades.

Factores de riesgo de la fatiga crónica

Mujer

Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer síndrome de fatiga crónica son varios. El síndrome de fatiga crónica puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 50 años.

Las mujeres reciben diagnóstico de síndrome de fatiga crónica con mucha más frecuencia que los hombres, pero quizás esto se deba simplemente a que las mujeres son más propensas a informar sus síntomas a un médico. La dificultad de manejar el estrés puede contribuir a la aparición del síndrome de fatiga crónica.

Medicación y terapia

Qué es la fatiga crónica

Aunque no existe un medicamento concreto para tratar el síndrome de fatiga crónica, el médico podría tratar el dolor o los problemas para dormir con el uso de antidepresivos, o podría recomendarte tomar analgésicos disponibles sin prescripción médica.

La terapia de ejercicio gradual (GET) se suele recomendar para tratar el síndrome de fatiga crónica. Este tipo de terapia es un tratamiento estructurado que implica a un fisioterapeuta o a un terapeuta ocupacional, que tiene como objetivo ayudar a aumentar gradualmente tu capacidad para la actividad física. La terapia cognitiva conductual (TCC) te puede ayudar a adoptar una rutina del sueño mejor y a gestionar tus niveles de energía, así como también a lidiar con el impacto psicológico de tu enfermedad. La TCC es llevada a cabo por un psicoterapeuta.