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Cómo tratar las durezas y callos de los pies

Los callos representan un problema de salud, éstos aparecen en forma de dureza, generalmente, presentándose tanto en las manos como en los pies. Por lo general, se forman con el roce, o por presentar demasiada presión en la zona. Por lo cual, la piel reacciona formando durezas, ampollas o úlceras, éstas pueden llegar a ser infecciosas.

Los callos, en un principio no provocan molestias, pero con el roce diario al tiempo, suelen causar dolor y dificultad al caminar, o en las actividades más cotidianas del día a día.

Síntomas, diagnóstico y tratamiento

Cómo tratar las durezas y callos de los pies

Síntomas

  • Piel gruesa o endurecida en una zona en específico.
  • Sequedad
  • Textura áspera al tacto
  • Generalmente, provocan dolor, o molestia al tocarlos, rozarlos o cuando caminamos

Diagnóstico

Al presentarse el callo, el médico llevará a cabo una serie de exámenes, con los cuales se descartará las causas del engrosamiento de la piel, pues éstas pueden presentarse tanto por verrugas, como por quistes. Posiblemente, sea recomendado realizar una radiografía, si considera que la callosidad se está presentando por una anomalía física.  

Tratamiento

El principal tratamiento para los callos, es evitar repetir las acciones que llevaron a su aparición. Algunas medidas a tomar en cuenta para prevenir la dureza, y el consecuente callo son:

  • Utilizar zapatos que calcen de forma adecuada.
  • Se debe utilizar plantillas protectoras, de ser necesario.
  • Tomar en cuenta cualquier otra medida de cuidado personal.

Si la dureza o el callo persisten, o en todo caso se vuelven dolorosos a pesar de tomar medidas preventivas, pueden ponerse en práctica los siguientes tratamientos médicos:

  • Recortar el exceso de piel: en consulta mediante una pequeña cirugía, el médico tratante, reducirá la piel engrosada, o con ayuda de bisturí, procederá a retirar los callos si éstos son grandes.
  • Medicamentos para quitar callos:  suele colocarse un parche, que contiene un alto porcentaje de ácido salicílico tales como, Clear Away, MediPlast u otros. Pudiéndose adquirir sin receta médica, pero sí indicará las indicaciones para su aplicación. Así mismo el médico puede sugerir la utilización de otros accesorios que pueden ayudarte para ablandar la piel muerta, alguno de ellos son: piedra pómez, una lima de uña o una lima de cartón, esto ayudará a retirar la piel muerta, para luego colocar otro parche.
  • Cirugía: en caso extremo, tu médico puede sugerirte una cirugía, con la finalidad de corregir la alineación de un hueso el cual está causando la fricción.

Estilo de vida y remedios caseros

Estilo de vida y remedios caseros para durezas y callos

Nuestro estilo de vida, suele afectar de forma directa la salud. Por lo que debemos tener un ritmo de viada adecuado, ya que existen enfermedades, como la diabetes, o alguna otra, la cual disminuye la circulación de la sangre a los pies, que son más delicadas a la hora de tratar los callos, por lo que, de presentarse, se debe acudir de inmediato al médico.

En caso contrario, pon en práctica las siguientes recomendaciones para lograr eliminar tanto las durezas, como la callosidad:

  • Utiliza plantillas de venta libre: estas plantillas, las puedes utilizar para proteger la zona en donde está ubicado el callo, o la callosidad. Ten especial cuidado al utilizar parches medicinales, o líquidos para quitar los callos, los cuales son de venta libre, pues contienen ácido salicílico que pueden llegar a irritar la piel sana y, por consiguiente, producir una infección, teniendo especial cuidado en personas con diabetes o con enfermedades de circulación sanguínea.
  • Remoja las manos o los pies: prepara una solución de agua tibia con jabón, y pon en remojo tanto las manos como los pies, para ablandar de esta forma los callos y las callosidades, como resultado, será más fácil eliminar la piel engrosada.
  • Lima la piel engrosada: puedes aprovechar el baño, o después de éste, para frotar el callo utilizando una piedra pómez, o cualquier otro material que sea poroso para retirar las capas de piel endurecida. Se debe tener la precaución de que si se sufre de diabetes no utilizar la piedra pómez.
  • Humecta la piel: mantener la piel humectante te ayuda a suavizar las partes endurecidas.
  • Utiliza zapatos y calcetines cómodos: es recomendable utilizar calcetines y zapatos acolchados, los cuales calcen bien. Esto debe mantenerse hasta que la callosidad o dureza desaparezca.

Tipos y clasifican: durezas o helomas

Tipos y clasifican: durezas o helomas

Por desconocimiento, la población suele englobar con la palabra “callos”, al endurecimiento que aparece en la piel, generalmente, presentándose en el pie. Por consiguiente, y para evitar confusiones, es recomendable saber diferenciar las alteraciones que se presentan en la piel:

Los callos o hiperqueratosis plantares, se presentan de dos tipos:

Las durezas o hiperqueratosis difusa

Esta alteración es más extensa y superficial, caracterizándose por presentar bordes sin definir, además de un color amarillento el cual se deriva del cúmulo de queratina en el área. Al contrario de los helomas, éstos crecen hacia dentro, siendo más profundos. Las durezas en cambio, se presentan en las capas superficiales de la piel, y las cuales no provocan dolor ni molestias.

Helomas o hiperqueratosis localizada

En este caso se visualiza la lesión más concéntrica, definida y profunda, y según el área en donde se presenta, suele ocasionar molestia o dolor al tocar o caminar. En algunas ocasiones, los helomas no se presentan tan visibles, ya que los mismos se encuentran cubiertos por durezas.

Se pueden diferenciar varios tipos de helomas:

  • Clavo plantar o heloma plantar: se presentan en la planta del pie, ocasionados por la fricción o presión sobre esta área. Por su ubicación suelen presentar mayor dolor al roce o al caminar, ya que, genera la sensación como si se caminara sobre un clavo.
  • “ojo de gallo”, “ojo de pollo” o heloma interdigital: aunque también esta lesión se produce por la fricción y presión, se diferencia pues la ocasionan los huesos de los dedos cuando rozan unos con otros. Por eso el “ojo de gallo”, suele localizarse entre los dedos del pie, con mayor frecuencia, entre el cuarto y el quinto dedo.

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