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Qué es el ciberbullying

La etapa de la adolescencia es una época de cambio y evolución. En ella, se produce la maduración tanto física como mental y los adolescentes empiezan a alejarse de la familia. Aquí, evitan esas figuras de autoridad para comenzar a dar cada vez mayor importancia al grupo de iguales. Estos son personas que como ellos están en búsqueda de su identidad. Sin embargo, este acercamiento a sus semejantes no siempre tiene como resultado una interacción positiva, sino que es posible que en ocasiones se establezca una relación abusiva, siendo el resultado el bullying o, si se emplean para ello las nuevas tecnologías, el ciberbullying.

Este es un subtipo de bullying indirecto que se lleva a cabo a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías. Como en todo tipo de acoso escolar, este tipo de interacción se basa en la emisión de una conducta de forma intencional con el objetivo de dañar o vejar a otra persona. Así, se establece una relación de desigualdad entre ambos sujetos. Es decir, teniendo dominancia la persona agresora sobre la agredida y siendo estable en el tiempo.

Las nuevas tecnologías dentro del ciberbullying

Qué es el ciberbullying

El hecho de aplicar las nuevas tecnologías hace que estas características del acoso se vean matizadas. Mientras que la existencia de una relación de desigualdad sí se da siempre, hay que tener en cuenta que el estímulo desencadenante puede ser una foto, un comentario o un contenido que se haya publicado o emitido sin la intención de dañar a nadie. En este caso, el acoso es derivado de una mala utilización de ésta publicación.

Por ejemplo, que un amigo o el mismo individuo cuelgue o envíe a alguien una foto en que un compañero sale mal puede no implicar que éste quiera humillarle. Por el contrario, una tercera persona puede hacer un uso diferente al pretendido. En el caso del ciberacoso, hay que tener en cuenta que lo que es publicado en Internet puede ser visto por numerosas personas, muchas de ellas desconocidas. Y puede ser visto en cualquier momento, de modo que una sola situación de acoso puede tener repercusiones en numerosos intervalos temporales.

Además, la víctima tiene una sensación de indefensión mayor que en otros tipos de agresiones. Esto se debe a que en las redes el ataque le puede llegar en cualquier momento y lugar, y además no sabe cuándo se va a presenciar ni por parte de quiénes va a producirse. Por último, al contrario que en casos de bullying tradicional, en el ciberbullying el acosador puede ser anónimo. Por lo que son casos muy complicados y que suelen afectar mucho a las víctimas.

Tipos de cyberbullying

Redes Sociales

El ciberacoso no es un fenómeno unitario que se dé de una única forma. De hecho, existe una amplia variedad de formas que van desde el hostigamiento de la víctima y su exclusión social hasta la manipulación de datos para perjudicar a una persona en su propio nombre. Internet es un entorno conocido por la gran variedad de posibilidades tecnológicas que ofrece. Y desgraciadamente, esto se aplica también a la hora de utilizar este medio como una herramienta para acosar a los demás.

En el caso del ciberbullying, las estrategias para dañar a alguien pueden utilizar todas las potencialidades de la red. Esto va desde las fotografías almacenadas y fácilmente difundidas hasta el uso de grabaciones de voz o de fotomontajes. Ejemplos claros son las fotografías y vídeos hechos y publicados sin consentimiento con el fin de chantajear o humillar, amenazas directas a través de diversas plataformas o páginas webs creadas específicamente para ridiculizar a la víctima. Además, dependiendo del objetivo del acoso, podemos encontrarnos con casos como la sextorsión. Aquí se chantajea a la víctima a cambio de no publicar ni extender fotografías o vídeos de índole sexual.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el ciberbullying más habitual, el llevado a cabo por niños y adolescentes, puede explotar todos los recursos imaginables. Las personas pertenecientes a la generación de nativos digitales ya aprenden a utilizar todas estas herramientas desde sus primeros años.

Efectos en la víctima

Acoso

Es frecuente observar en las víctimas de ciberacoso un marcado descenso del nivel de autoestima, llegando incluso en ocasiones a autoculpabilizarse de la situación. La inseguridad, sentimiento de falta de competencia y la vergüenza de no ser capaces de hacer que la situación se solucione son elementos encontrados con frecuencia en los casos de ciberbullying.

Además, muchas de las víctimas son coaccionadas para mantener la ley del silencio por miedo a las consecuencias de denunciar. Esto causa un descenso del rendimiento escolar, que a su vez retroalimenta el descenso de autoestima. Las víctimas de ciberbullying continuado también perciben menor apoyo social. A la larga se dificulta la futura vinculación afectiva con terceras personas, inhibiéndose el desarrollo social.

Asimismo, cuando este acoso es muy intenso y se prolonga durante meses es posible que las víctimas acaben presentando patologías de la personalidad o del estado del ánimo. Algunas pueden ser depresión severa o fobia social, incluso llegando a conducir al suicidio de la víctima.

Prevención

Qué es el ciberbullying

De cara a detectar casos de ciberacoso, algunos indicios que pueden resultar útiles serían la monitorización y vigilancia de cambios de hábitos y del uso de dispositivos con acceso a Internet, faltas de asistencia a clase o abandono de actividades predilectas.

Otra de los síntomas podría ser la reducción drástica del rendimiento escolar, los cambios en la manera de comer, variaciones de peso, vómitos y diarreas sin motivo aparente, ausencia de contacto visual o miedo a los recreos.