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Lo básico para elegir un buen vino

En la actualidad existe una gran variedad de bebidas alcohólicas, pero es difícil encontrar lugares que ofrezcan productos de calidad. Muchas personas cometen el error de adquirir botellas a precios elevados en cualquier sitio, para luego darse cuenta de que el producto que compraron no vale ni la mitad de lo que han pagado por él.

Este tipo de problemas pueden solucionarse fácilmente.

Afortunadamente para los paladares refinados, hoy en día hay tiendas online especializadas y confiables, tales como Tu Bodega, que cuentan con todos los tipos de vino. Allí podrás encontrar el que más se adapte a la ocasión y a tus gustos personales. En este artículo verás una clasificación que te orientará en tu elección.

¿Cómo se clasifican los vinos según la uva?

Los vinos pueden dividirse en distintos tipos, teniendo en cuenta diferentes criterios de clasificación. Sin embargo, la división clásica es la que toma como referencia la materia prima de su fabricación: las uvas.

Tinto

El vino tinto se elabora con uvas moradas o rojizas. Para prepararlo se utilizan tanto el mosto como los hollejos. Las variedades de vino tinto más consumidas son: Cabernet, Grenache, Malbec, Syrah, Merlot y Pinot Noir. Si bien la mayoría de las personas creen que el vino tinto acompaña exclusivamente las carnes rojas, esta variedad combina muy bien con otras preparaciones. Entre ellas se destacan los postres, sobre todo si contienen chocolate.

Rosado

El vino rosado se prepara con las mismas uvas que son utilizadas para la producción de vino tinto. La principal diferencia entre ambos radica en el proceso de elaboración. Los vinos rosados pasan por tres etapas bien definidas: primero, el sangrado; luego, el contacto con los hollejos; y, por último, la mezcla. El mosto se retira en una etapa temprana del proceso y luego se realiza la fermentación.

El vino rosado es muy versátil, ya que puede acompañar una amplia variedad de platos. Sin embargo, los expertos en maridaje recomiendan combinarlo con platos ahumados y ensaladas para apreciar mejor su sabor suave.

Blanco

El vino blanco se fabrica con el mosto de uvas, generalmente blancas, que se obtiene mediante un proceso de prensado ligero. Para fabricarlo no se utilizan hollejos. Hay vinos blancos frescos y otros con un cuerpo más complejo. Los primeros se fermentan y maduran en recipientes de acero, mientras que los segundos se llevan a barricas de madera.

El vino blanco es ideal para acompañar comidas elaboradas con carnes blancas, pastas con salsas cremosas y mariscos. Los vinos blancos más demandados son: Moscatel, Riesling, Sauvignon Blanc y Chardonnay.

¿Qué otras clasificaciones existen?

Conforme a su contenido de azúcar, un vino puede ser seco, semiseco, dulce o semidulce. Tomando como referencia el tiempo de maduración, puede clasificarse en Garantía de Origen, Crianza, Reserva y Gran Reserva.

Según la cantidad de gas carbónico que posea, un vino puede clasificarse en tranquilo o aguja. Los que son llamados vinos tranquilos tienen burbujas imperceptibles y poseen muy poco gas. Por otro lado, en los vinos aguja se pueden notar fácilmente las burbujas.

¿Se debe añejar el vino?

Es necesario aclarar, contrario al mito popular de que el vino añejo siempre es mejor, que cada vino tiene su ciclo y su punto óptimo de consumo. Los vinos jóvenes están diseñados para un consumo rápido y no deben conservarse más de uno o dos años desde la añada que figura en la etiqueta del producto. Lo que le otorga longevidad a un vino es su paso por barrica de roble, y solo los que hayan pasado por ella pueden ser conservados en una cava de vinos hasta el doble de tiempo.