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Lentejas: cómo hacer (fácil) la receta tradicional para gozarlo este invierno

Pocas recetas tan nutritivas, completas y deliciosas al mismo tiempo. Las lentejas de toda la vida son una excelente fuente de vitaminas y proteínas y de sustancias muy necesarias para mantener nuestro organismo en perfecto estado. Aunque es un plato que entra bien en cualquier época del año, no hay duda de que un buen plato de cuchara  se agradece especialmente en los meses de frío. Es decir, en ningún otro momento del año entran tan bien las lentejas como en esta época del final del otoño y en los meses de invierno.

“Lentejas, comida de viejas. Si las quieres las comes y si no las dejas”. ¿A quién no le ha dicho eso su madre o su abuela de niño? Aunque hacer lentejas tiene su truco y su secreto, y la receta admite infinidad de variaciones y de toques personales según los gustos de cada uno, la forma tradicional de cocinarlas no tiene mayor complicación. Vamos a repasar paso a paso cómo podemos preparar una deliciosa pota de lentejas a la forma tradicional. Además, puedes preparar lentejas en abundancia y tener comida para varios días.

El toque final

lentejas

En este punto también, y depende del gusto de cada uno, es cuando se debe añadir también un pellizco de pimiento y de pimentón dulce para realzar el sabor del plato. Una vez que estén todos los ingredientes en la olla echamos agua, la justa y necesaria para que todo quede cubierto. Ponemos la cocina a fuego medio y esperamos a que empiece a hervir el agua.

Una vez que llegue a ebullición, es el momento de bajar el fuego y dejar ahí todo haciéndose durante una hora aproximadamente. Durante todo ese tiempo conviene estar pendiente de cómo evoluciona el plato, ir removiendo un poco de cuando en cuando y echando más agua si es necesario. Esto último es importante, pues en caso de el agua vaya esfumándose nos quedarán unas lentejas muy secas y poco sabrosas. 

En cuanto esté listo, conviene servir las lentejas calientes, que es como realmente se disfruta este plato. Así tal cual están ya deliciosas, pero se pueden acompañar con un poco de arroz blanco y estarán igualmente para chuparse los dedos. ¡A disfrutar!