‘Boom’, ‘Pasapalabra’… ¿Quién repartió el mayor premio de la historia de la tv?

-

Hace ya muchos años que los concursos se incrustaron de una manera regular en las parrillas televisivas. Las cadenas saben que son un producto que siempre funciona, así que llevan décadas estrujándose el cerebro para superar alguno de los formatos que ya han funcionada, como ‘Saber y Ganar’, ‘La Ruleta de la suerte’, ‘Boom’ o ‘Pasapalabra’, por los que no pasan los años.

Con la proliferación de nuevos concursos la competencia por la audiencia fue mayor, y las productoras se vieron obligadas a ir subiendo los premios para atraer aún más a la audiencia. El espectador de esta serie de programas suele empatizar mucho con el concursante, al que suele considerar un anónimo -un igual-, así que suele desear que gane, y cuanto más mejor.

Así, desde los inicios de los concursos en la televisión española, el éxito arrollador del ‘Un, dos, tres’ y su famoso apartamento en Torrevieja hasta la bestialidad de bote que consiguieron Los Lobos en ‘Boom’ los concursos de la tele han evolucionado mucho, y sus recompensas también. Esta es la lista con los premios más grandes repartidos en la historia de la televisión nacional.

Mucho Antes De Que Explotaran Las Bombas De 'Boom' Ya Se Repartía Dinero En Los Concursos De La Tv.

3
¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO?

¿Quién no ha imitado alguna vez a Carlos Sobera levantando una de sus cejas en ‘¿Quieres ser millonario?’. El famoso presentador adquirió gran fama con este formato de preguntas y respuestas exportado de otros países. La dinámica era sencilla: quince preguntas con un objetivo único: llegar a la última sin fallar para aspirar a los 50 millones de pesetas de premio (mayor bote de la historia en aquella época).

El gran triunfador de este programa, recordado también como ’50×15′, fue Enrique Chicote Blanco, de 38 años e ingeniero agrónomo de Barcelona. Ganó los 50 millones de pesetas en septiembre del 2000. De hecho, regaló un gran momento televisivo al guardarse el último comodín, el de la llamada, y gastarlo para avisar a su mujer de que iba a conseguir el bote. Aquí está el momento: