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Por qué estar siempre sentado te pone el culo cuadrado (y cosas peores)

En estos últimos meses de teletrabajo todos hemos conocida esa incómoda y malsana situación de pasarte todo el día sentado. Nos levantamos de la cama, nos sentamos frente al ordenador en nuestra mesa de trabajo y allí nos tiramos unas cuantas horas. Acaba nuestra jornada laboral, ocho o diez horas más tarde, y nos tiramos en el sofá de casa hasta que se hace de noche, nos entra el sueño y vamos a dormir. Y esa rutina, como habrás imaginado, no es de lo más sano para nuestro organismo.

No movemos los músculos, no hacemos ejercicio aeróbico, ni nuestro corazón ni nuestros pulmones se activan…Una vida sedentaria es una de las peores cosas que podemos hacer si queremos tener una buena salud. La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar a toda costa acostumbrarse a esta rutina de cama, silla y sofá. Hace falta movimiento y ejercicio para que nuestro cuerpo no se anquilose y pierda fuerza y propiedades. Tampoco es que haga falta reventarse en el gimnasio, basta con pequeñas sesiones breves de actividad para remediar los muchos males que puede generar la rutina de “sillónball”.

Menos esperanza de vida

sentado

Hace ya años desde que los médicos y otros profesionales de la salud le declararon la guerra a este estilo de vida sedentario. Algunos expertos llegan incluso a considerar este hábito de pasarse los días sin moverse de la silla como “el nuevo fumar”. Es decir, que puede generar tanto daño para el cuerpo como fumar varios cigarrillos al día. Según han podido establecer diversos estudios, incluso disminuye la esperanza de vida tener esta rutina de sofá y silla por sistema. 

Y no valen las excusas de que tenemos un trabajo de oficina que nos obliga a estar todo el día anclados a la mesa. Los daños de una vida sedentaria no se solucionan pasándose el día al aire libre, pues basta con unos minutos diarios de ejercicio para poner a tono nuestro organismo. Simplemente hay que hacer el esfuerzo y tener la suficiente voluntad como para establecer una rutina de ejercicio físico que nos saque de la pereza y la inmovilidad de la vida sedentaria.