Productos de supermercado que nos hacen ver lo ‘flojos’ que somos

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La vida en el occidente desarrollado es muy cómoda, y nos acostumbramos pronto. Sin necesidad de mayores esfuerzos, todo lo conseguimos ya hecho y preparado en el supermercado. E incluso nos lo pueden traer a casa después de que hayamos hecho la compra con el móvil desde el sofá de casa. Si nuestros abuelos viesen cómo conseguimos la comida, cómo la preparamos y cómo la comemos, no darían crédito a lo que ven.

Pasearse por los pasillos de una gran superficie sería una experiencia traumática para muchos de ellos. En las estanterías encontramos productos que dicen mucho sobre nuestro estilo de vida. Siempre acelerados, siempre con prisas, siempre engullendo a toda velocidad para ponernos a hacer otra cosa, sin tiempo para cocinar ni ganas para ello…Todo un retrato de nuestra vida y nuestras costumbres.

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Plátanos pelados

supermercado

Una imagen que en su día circuló por redes sociales. Una bandeja de plástico, con su envoltorio de plástico…y dentro tres o cuatro plátanos ya pelados. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Acaso los publicistas de los supermercados nos toman por mucho más vagos y flojos de lo que somos?

Es difícil imaginar qué clase de personas estaría dispuesta a comprarse un plátano pelado y plastificado. ¿Qué garantías hay de que ese plástico esté limpio, de que no le quite todo su sabor al plátano? Además del evidente absurdo de vender este producto, es un derroche ecológico en toda regla. Plástico y más plástico para cubrir unos plátanos, que la naturaleza ya nos los da envueltos en una capa mucho más saludable y, sobre todo, menos contaminante.