La curiosa vida del Toro de Osborne, que acabó como imagen de una generación

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Seguro que en uno de tus viajes a tu destino de vacaciones has visto la silueta de un toro en lo alto de un monte. Tal vez nunca hayas visto ninguno pero te han hablado de él. ¡El Toro de Osborne! Un clásico español que forma parte de nuestras vidas, «algo muy nuestro», el icono de varias generaciones.

Con casi 75 años de historia, el Toro de Osborne ha sido, es y será un emblema y parte del entorno de la geografía española. Ha sido referencia la hora de situarnos en una determinada provincia y su presencia ha sido testigo de los kilómetros recorridos y los que aún nos quedaban hasta llegar a nuestro destino. Pero, ¿sabes de dónde viene su historia? ¿Sabías que el primero se ubicó en la carretera de Madrid-Burgos en el kilómetro 55?

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Un toro que forma parte de nuestra geografía

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Un Toro De Osborne En Lo Alto De Una Ladera. Foto: Bodegas Osborne

Como diría el lamentablemente fallecido El Fary: «lleva botines y no va descalzo». Razones no le faltaban al cantante porque un toro es un toro y su grandeza es la pura sangre. Así pues los Osborne, junto con el creador de la imagen, comienzan a colocar vallas de madera y se instalan los paneles con forma de toro con el nombre del brandy impreso. Con el paso de los años, comienzan a fabricarse con grandes láminas de chapa y van ganando altura.

En la actualidad, las únicas comunidades del país que no disponen de un Toro de Osborne entre sus paisajes son: Ávila, Valladolid, Cantabria, Girona, Gipuzcoa, Vizcaya, Huelva, Murcia, Palencia, Castellón, Tarragona, Lleida, Barcelona y Teruel. El resto de comunidades siguen disfrutando de la presencia de este mítico icono. A fecha de hoy, quedan 90 toros repartidos por las carreteras de nuestro país.

Lo cierto es que el toro de estas bodegas nos ha visto pasar una y otra vez, en lo alto, en silencio, desde un monte verde o tal vez seco por el calor. Hemos jugado muchas veces a contar los toros que veíamos desde el interior del coche, sin ninguna maldad ni con un mal fondo que tuviera que ver con el consumo de la bebida. El único objetivo era el pasarlo bien y entretenernos para que el viaje se hiciera más corto. ¡Qué tiempos aquellos! ¿Cuántos toros contaste tú?