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Iglesias dice representar «intereses distintos» a los del PSOE pero que eso garantiza el respeto al pacto de Gobierno

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, afirmó este miércoles que Unidas Podemos representa «intereses distintos» a los del PSOE, pero que precisamente el hecho de que ambas partes hayan firmado un pacto de Gobierno es la «presión» y «la mejor garantía» de que lo que está en ese documento «se va a llevar a cabo».

Lo hizo en un acto de la campaña electoral gallega en La Coruña, dentro de una amplia reflexión sobre lo que significan los gobiernos de coalición y que cobra especial relevancia cuando desde el PSOE la portavoz del Ejecutivo y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abogó por «modular» el acuerdo entre ambas formaciones para así atraer apoyos a los Presupuestos Generales del Estado.

Iglesias, el martes, asumió que habrá que buscarlos, pero su pronóstico de que las cuentas se sacarán adelante con los grupos de izquierda y con el PNV corrobora su ya expresada voluntad de no renunciar «ni a una coma» de lo firmado en el acuerdo de gobierno.

Como en otros mítines de las campañas vasca y gallega, el vicepresidente presumió de que con algunas medidas adoptadas ha quedado clara la utilidad de que Unidas Podemos esté en el Gobierno, antes y durante la crisis del coronavirus. “Nuestra presencia en el Consejo de Ministros consiguió que la manera de afrontar la crisis fuera completamente diferente a la crisis de 2008”, proclamó, abanderando el “interés general”, que, como resaltó, “está por encima de cualquier símbolo del Estado”.

“No quiero faltar el respeto a nuestro socio de Gobierno, estamos muy contentos de gobernar con ellos”, dijo sobre el PSOE, para acto seguido asegurar que un Ejecutivo socialista con Ciudadanos, el supuesto plan de las élites, “no habría hecho ni de lejos lo que ha hecho este Gobierno”.

La prueba de ello, interpretó como en otros mítines, es “la ferocidad de los ataques” que supuestamente está sufriendo Podemos, hasta el punto de que “algunos renuncian a la apariencia de objetividad y neutralidad” y “se quitan la careta” y verbalizan estar “dispuestos a hacer lo que sea necesario para echarnos del Gobierno”.

Además de esta utilidad de Unidas Podemos en el Gobierno, Iglesias introdujo la mencionada reflexión sobre lo que significa una coalición, y aquí marcó ciertas distancias con el PSOE. Según dijo, la coalición “inaugura una manera de gobernar que se fundamenta en el acuerdo, no en la voluntad de un líder” y, aunque “claro que se discute”, y el PSOE y Unidas Podemos “tiran para diferentes lugares, al final se ponen de acuerdo”, un pacto que “blinda mucho más la fuerza de un Gobierno, su legitimidad y su respeto del programa firmado que los gobiernos de partido único”.

Más tarde, cuando recomendó también un Ejecutivo de coalición para Galicia, abundó en ello al decir que, cuando un Gobierno es de partido único, “no hay ninguna presión y ningún elemento que garantice que se cumple el programa”, mientras que, cuando hay diferentes fuerzas políticas que han firmado un documento, es la mejor garantía de que lo que se dice y lo que se firma en un programa, se va a llevar a cabo”.

Y pronosticó, sobre ese hipotético Gobierno de coalición gallego pero con evidentes connotaciones sobre lo que significa el que forma con el PSOE: “Claro que va a haber diferentes intereses representados en el Ejecutivo, porque no todos representamos los mismos intereses, pero claro que hay que tener discusiones y que hay que representar intereses distintos”.

Entre una y otra reflexión sobre las coaliciones, Iglesias quiso referirse al PP. Como en su intervención en Vigo el domingo, Iglesias calificó al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, como “muy listo”, y a ello atribuyó el que en 2018, tras la marcha de Mariano Rajoy, “cuando tenía todo a favor para dar el paso y cumplir su ambición de ser candidato del PP, se diera cuenta de que no era el momento y que era mucho mejor colocar a una figura que le calentara el asiento, una figura menor dentro del partido como Pablo Casado, y esperar su momento”.

Ahora, continuó, ha tenido tanta prisa en celebrar las elecciones del domingo porque pretende utilizarlas como “el trampolín definitivo para convertirse en el candidato de la derecha que pueda devolverle un poder que con Casado sabe que no va a recuperar”. “El plan es Feijóo, que tiene otro estilo”, sentenció.

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