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El florecer de Tabaiba Project con el «jazz canario fusión»

Seis jóvenes estudiantes del Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria, de entre 17 y 31 años, han unido su talento y amistad para formar este nuevo grupo que aúna diferentes estilos y canciones populares canarias llevadas al jazz

Además, cuentan con el apoyo del Ayuntamiento de la Villa de Moya, donde ofrecerán su primer concierto mañana sábado, a las 20 horas, en la Casa de la Cultura, con entrada libre

Alberto González, al timple; Gabriel Rodríguez, con la flauta; Pedro García, en el piano; Julia Rodríguez con su voz y el cuatro; Alejandro Alemán a la percusión; y Gema Barragán con el bajo, han unido su talento y amistad tras muchas horas compartiendo aula en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria y otras tantas de parrandeo con sus inseparables instrumentos, para formar Tabaiba Project.

Un grupo que emana la juventud y el entusiasmo mismo de sus integrantes, con apenas 17 años el menor de los seis y 31 la mayor, quienes han confeccionado un repertorio muy ameno y rítmico. Que incluye composiciones propias como Lilo, En Santa Ana o Aires de azahar y otros temas populares, Retamilla, Chan Chan o Mais que nada, con una peculiar interpretación de lo que ellos mismos denominan “jazz canario fusión”. Que estrenarán mañana sábado, a las 20 horas, en la Casa de la Cultura de la Villa de Moya, lugar de procedencia de varios de ellos y donde han encontrado el arrope de un Ayuntamiento que apuesta con convicción por los jóvenes y la cultura. Y, además, les ha cedido los instrumentos de las Escuelas Artísticas Municipales para que puedan dar los primeros pasos de esta ilusionante andadura.

Entre sus referentes y como fuente de inspiración, los seis coinciden en destacar a los imprescindibles José Antonio Ramos y Germán López, quien les ha cedido desinteresadamente su propio local de ensayo en el barrio capitalino de Miller Bajo para que den rienda suelta a la creación. Y, de paso, para que alegren las tardes a los vecinos que se asoman curiosos y les aplauden desde las ventanas, atraídos por los acordes que se expanden con el eco de la plaza. E, incluso, les invitan a merendar con tal de que no paren de tocar. Ellos, aunque con cierta timidez y todavía abrumados por la falta de costumbre a llamar la atención de un público que promete ser incipiente, acceden a las peticiones. Les resulta imposible contener la pasión por la música, a la que todos quieren dedicarse profesionalmente. Así que, a partir de mañana, Tabaiba Project seguirá creciendo con su inflorescencia ordenada y las raíces bien sujetas a la tierra, pero con los sueños que ya empiezan a volar y todo el futuro por delante.