La emancipación de los jóvenes españoles cae a su nivel más bajo desde 2008

La emancipación de los jóvenes españoles cae a su nivel más bajo desde 2008, hasta el 19%

El porcentaje de jóvenes de entre 16 y 29 años que viven emancipados de su familia en España ha caído a los valores más bajos desde el inicio de la crisis, ya que apenas el 19% de las personas de esta edad vivía en un hogar independiente a finales de 2018.

Así lo revelan los datos del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), publicados este jueves.

Según sus resultados, el cuarto trimestre de 2018 concluyó con un 19% de jóvenes emancipados, el valor más bajo de la década, lo que supone volver a niveles propios de la mitad de los 90. Entre 2001 y 2008, la proporción de personas jóvenes emancipadas aumentó año tras año, pero desde entonces ha caído de forma continuada.

Cantabria y País Vasco son las comunidades con menores tasas de emancipación, mientras que La Rioja presenta los valores más altos. Solo Aragón, Asturias, Murcia y La Rioja mejoraron sus tasas en 2018, mientras que en el resto se estancaron o cayeron de forma muy significativa. En Cantabria, Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y el País Vasco no se alcanza ni el 17%.

VIVIENDA Y MERCADO LABORAL

Según el CJE, el desempleo, la temporalidad de los trabajos y el precio excesivo de la vivienda son algunos de los factores que explican esta situación. Así, el informe destaca un retroceso en el alquiler y en la vivienda en propiedad, acompañado de un aumento de la vivienda cedida. Si en 2017 el 60,6% de los jóvenes emancipados vivía de alquiler, en 2018 lo hacía el 59,2%.

Este retroceso del alquiler no se ha traducido en un movimiento hacia la propiedad, sino hacia una modalidad que era prácticamente anecdótica tiempo atrás: la cesión de viviendas. En la actualidad, el 12% de los jóvenes emancipados se aloja en una casa cedida por un familiar u otro adulto.

Con todo, el trabajo apunta que el auge de la cesión de viviendas entre la población joven puede no ser realmente una “sorpresa” si se tiene en cuenta que las dos principales vías de acceso al mercado de la vivienda, la compra o el alquiler, están fuera del alcance de la mayoría.

En cuanto a la compra, a una persona joven le resulta imposible destinar menos del 30% de su salario al pago de la primera mensualidad de un préstamo hipotecario, y ello pese a los bajos tipos de interés. A lo sumo podría financiar una vivienda de 81.339,64 euros, aunque el precio medio de las viviendas libres se encuentra muy por encima, 158.110 euros las de segunda mano y 181.030 euros las de nueva construcción. A ello se suma el incremento del precio del alquiler, del 9,28% en 2018 para el conjunto de España.

El coste de acceso a este mercado para una persona joven asalariada se situó en el 91,2%, indica el informe. Esto supone que un joven debería reservar la práctica totalidad de su salario solo para hacer frente al pago mensual del alquiler.

EMPLEO

En 2018, el empleo entre las personas de 16 a 29 años creció más que en el resto de grupos de edad y estuvo acompañado de una disminución de la temporalidad, de la subocupación por insuficiencia de horas y de las jornadas a tiempo parcial.

Por otro lado, el porcentaje de jóvenes con estudios superiores terminados que ya han finalizado su ciclo de formación y están ocupando puestos de trabajo que exigen una titulación académica inferior de la que pueden acreditar es hoy en día del 44,6%, cuando a finales de 2017 fue 44,4%.

Sin embargo, la temporalidad entre la población joven permanece «extremadamente elevada». En el último trimestre de 2018, el 55,5% de la población joven asalariada en España tenía contratos temporales, casi 10 puntos más que en el mismo trimestre de 2010 (45,8%).

Una segunda puntualización a los buenos resultados de empleo juvenil tiene que ver con la falta de paridad entre sexos. En 2010, la tasa de empleo de las mujeres y los hombres de 16 a 29 años era muy parecida (42,0% y 43,0%, respectivamente). En el cuarto trimestre de 2018, esta convergencia se desvaneció, puesto que están ocupadas el 38,8% de las mujeres jóvenes y el 42,6% de los hombres jóvenes.

Por otro lado, mientras que el 14,8% de toda la población ocupada española realiza jornadas a tiempo parcial, su alcance llega hasta el 19% entre los hombres jóvenes y hasta el 33,4% entre las chicas.

Finalmente, el trabajo señala que los jóvenes siguen presentando las mayores tasas de riesgo de pobreza, que cada vez incide más en los emancipados.

En los países del sur de Europa o con un régimen de bienestar “rudimentario”, el retraso del momento de abandono del hogar familiar permitía hasta hace algunos años a los jóvenes acumular los suficientes recursos para no ver alterado sustancialmente su nivel de vida y perseverar en el ideal de una movilidad social ascendente.

Sin embargo, en 2017 se abrió una importante brecha entre la tasa AROPE de la población joven emancipada y no emancipada, al tiempo que se acortó la tradicional diferencia entre la población joven de nacionalidad española y de nacionalidad extranjera.

De todos modos, no se debe olvidar que más de la mitad de las personas jóvenes con nacionalidad extranjera reúne al menos uno de los tres requisitos que definen la tasa AROPE.

(SERVIMEDIA)