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El fumador pasivo inhala hasta 4.000 sustancias tóxicas

El consumo de tabaco causa miles de muertes al año. Es el responsable de numerosos tipos de cánceres y enfermedades respiratorias, del corazón, de las arterias de todo el organismo y acorta la vida del consumidor hasta en 10 años. Pero no solo causa daño en el fumador, sino también en su entorno más cercano, que inhala sin quererlo un humo que contiene más de 4.000 sustancias tóxicas, según indicó este jueves, víspera del Día Mundial sin Tabaco, Socidrogalcohol.

«Los más vulnerables a esta exposición son los niños. El humo inhalado por un fumador pasivo puede ser incluso más perjudicial por las concentraciones de sustancias perjudiciales. Por este motivo se empiezan a plantear medidas de prohibición del consumo de tabaco en vehículos con menores dentro», recordó Socidrogalcohol.

Asimismo, esta asociación alerta de que es muy importante que «una mujer embarazada consumidora de tabaco se plantee el cese de este consumo», ya que «el mayor fumador pasivo que existe es el feto de una embarazada que consume tabaco durante el período de gestación. Al igual que ocurre con el alcohol, el tóxico del tabaco atraviesa fácilmente la barrera placentaria, sobre todo la nicotina y el monóxido de carbono, las cuales producen serias alteraciones en el normal desarrollo del no nato. Algunas de estas alteraciones son: reducción del peso al nacer, mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, mayor riesgo de partos prematuros, mayor riesgo de abortos espontáneos o alteraciones placentarias como el desprendimiento prematuro de la misma».

Pero dejar de fumar es muy difícil. Sin ayuda sólo lo consigue un 5%, frente a un 30-40% de éxito en personas que siguen un tratamiento con medicamentos específicos y apoyo psicológico, en ocasiones en forma de grupo de ayuda mutua, otras con un apoyo individualizado o incluso una combinación de ambas.

«Los medicamentos que han demostrado ser de utilidad para dejar de fumar son los sustitutivos de la nicotina, como parches, chicles, comprimidos sublinguales o espray, por lo que se recomienda consultar con los médicos y enfermeras especialistas en conductas adictivas o bien con los de Atención Primaria», informó Socidrogalcohol.

Las mejoras sobre el organismo al dejar de fumar se hacen notar a partir de los 20 minutos desde que se abandona el mal hábito, con la normalización de la presión arterial y el pulso. A partir de unas horas se empiezan a notar otras mejoras, como la disminución del monóxido de carbono en sangre, disminución del riesgo de un evento cardíaco e incluso la regeneración del olfato y el gusto. A partir de varias semanas y meses mejora la circulación, disminuyen la fatiga y la tos y, a partir del año, empieza a disminuir la posibilidad de padecer cardiopatías y cánceres.

(SERVIMEDIA)