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S. C. DE TENERIFE: Santa Cruz invita a una reflexión constructiva sobre la tolerancia social al consumo adictivo

La primera teniente de alcalde y el concejal de Atención Social visitan el centro   de rehabilitación de la asociación San Miguel Adicciones y conocen su labor social

 

La primera teniente de alcalde y concejal de Seguridad de Santa Cruz de Tenerife, Zaida González, invitó hoy a hacer una reflexión constructiva sobre el grado de tolerancia que existe acerca del consumo de alcohol en nuestra sociedad y que, con frecuencia, conduce a adicciones nocivas que desencadenan consecuencias graves para la salud del individuo.

Zaida González, que giró visita hoy al centro de rehabilitación de la asociación San Miguel adicciones, lamentó “la tolerancia con el consumo intensivo del alcohol y la progresiva aceptación del consumo de las drogas blandas en nuestra convivencia, frente a la percepción mucho más clara y firme que como sociedad tenemos del consumo de las drogas duras”.

La primera teniente de alcalde compartió esta inquietud con los responsables de la asociación “porque es cierto que cuando una persona rehabilitada de una adicción al alcohol regresa a su vida, el riesgo de reincidir se multiplica respecto a otro tipo de adicciones al encontrarse un entorno de vida que favorece en muchos sentidos el consumo de alcohol”.

“Convertir el alcohol en sinónimo de felicidad es una barbaridad tremenda”, aseguró la concejal, que entiende que “todos, como sociedad, los padres y los madres, las familias, también las administraciones públicas, tenemos una responsabilidad importante y el silencio o la complicidad no son una respuesta”.

El quinto teniente de alcalde y concejal de Atención Social, Óscar García, coincidió en la necesidad de “avanzar hacia una sociedad más madura y responsable con un clima permisivo que conduce a consecuencias graves a muchas personas”.

Durante la visita al centro de rehabilitación, los concejales tuvieron ocasión de conocer de la mano de los responsables de la asociación tanto las instalaciones como el programa de trabajo y atención que se ofrece a diario a personas con adicción a cualquier tipo de droga.

González y García también conversaron con distintos usuarios que se encuentran en proceso de rehabilitación con vistas a incorporarse nuevamente a la vida común.

Precisamente, con ese objetivo, Óscar García puso en valor el convenio recientemente firmado con San Miguel Adicciones para potenciar la reinserción laboral de los usuarios, una vez estén recuperados de sus adicciones.

Por este motivo, la asociación, que atiende en gran medida a personas vecinas de Santa Cruz, contará este año con 30.000 euros de aportación municipal, con la previsión de renovar el acuerdo durante los tres próximos ejercicios hasta situar la inversión en 120.000 euros durante el periodo 2019-2022.

“Más allá de la política asistencial -comentó García-, la clave de la normalización social de las personas que por unas causas u otras se encuentran en una situación de desigualdad son el empleo y la vivienda. Sin empleo, sin medios propios, sin un hogar, las expectativas de reinserción efectiva son escasas y las posibilidades de recaída se disparan”.

De ahí la importancia del proyecto Sol, que apadrina Santa Cruz y que persigue la reinserción laboral, y que entre otras ofrece a los usuarios tutorías personalizadas,sesiones de búsqueda activa de empleo, desarrollo de competencias y habilidades para el empleo, formación básica en cursos variados dedicados a tratamiento de residuos urbanos, prevención de riesgos laborales, higiene alimentaria o gestión de almacén.

Experiencia y madurez

San Miguel Adicciones es una asociación privada, sin ánimo de lucro, pionera en la atención a pacientes de drogas en Canarias, con 28 años de experiencia sobre el terreno.

Los objetivos generales de su labor se dirigen al tratamiento, integración social, formación, documentación, investigación y evaluación, siendo la máxima garantizar una asistencia de calidad y adaptada a la necesidad de las personas que se vean afectadas por el consumo de sustancias.

Los servicios de la Institución son atendidos por equipos multidisciplinares, formados por médicos, psicólogos, trabajadores sociales, auxiliares administrativos, farmacéuticos, pedagogos, técnicos de laboratorio, auxiliares de clínica y educadores.

El balance de gestión, de acuerdo a la memoria del ejercicio 2017, refleja que un total de 2.454 pacientes fueron atendidos ese año en los centros asistenciales de la asociación.

De los 2.454, 1.683 son pacientes anteriores y 771 son nuevos. De los 2.454, 1.969 son hombres (80.18%) y 485 mujeres (19.82%).

Esta cifra refleja el mayor consumo de sustancias entre hombres pero también la resistencia de las mujeres a acudir a los centros para solicitar tratamiento.

No obstante, la puesta en marcha de recursos específicos desde el punto de vista de género como la Unidad de Alcoholismo Femenino (UAF) y los programas de intervención con menores y adolescentes, hacen que se perciba una progresiva tendencia al cambio y una mayor sensibilización de la población femenina.

Perfil del usuario

Respecto a la distribución del consumo por sustancias, las drogas por las que más se demanda tratamiento en la asociación son Heroína, 1130 casos (46 %), Cannabis 408 casos (16%), Alcohol 396 casos (16%), Cocaína 335 casos (13%) y Psicofármacos 129 casos (5%).

Con relación a las edades que más demanda de tratamiento registran, se aprecian 2 intervalos. El primero corresponde al perfil de paciente varón, joven menor de 20 años que acude generalmente como nuevo caso. En esta franja de edad las sustancias problema suelen ser Cannabis y Drogas de Síntesis.

El segundo abarca entre 40 y 55 años supone el 58.91 % de la población asistida.

En este caso, el perfil de paciente incluye no solo nuevos casos sino también reingresos y población ya adherida a los recursos, generalmente con larga trayectoria en su patología adictiva. Las sustancias suelen ser Heroína, Alcohol y Cocaína.

La Memoria 2017 acredita finalmente que el perfil del paciente de la asociación es el un varón, consumidor de Heroína, Cannabis y Alcohol, de entre 31 y 50 años, que acude por iniciativa propia al tratamiento, en situación de desempleo, con una antigüedad en el consumo de más de 12 años, que convive con sus padres o familia de origen, con nivel de estudios de Educación Secundaria.