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Solo 87 diputados (el 25% del total) renunció en la pasada legislatura a la tarjeta personalizada y valorada en 3.000 euros anuales que pone a su servicio el Congreso para coger taxis en la Comunidad de Madrid. Según publica ‘El Mundo’, 41 de ellos pertenecían a Unidos Podemos.

El 75% de sus Señorías sí disfrutó de esta tarjeta cuyo coste no supone una cantidad fija ya que su uso es finalista. La Cámara Baja solo abona los viajes que se lleven a cabo. Lo único claro es el tope máximo que puede afrontar por diputado, 3.000 euros al año, que distribuido en 12 meses, supone una media de 250 euros al mes.

Según los datos del Congreso, desde que arrancara la XII legislatura en julio de 2016, hasta el pasado mes de abril, 262 diputados de media por cada año solicitaron la tarjeta, lo que supone el 75% del total, que, en caso de haberla agotado habría supuesto 3,15 millones de euros.

Hay que recordar que el Congreso cubre los gastos de los diputados del transporte, y en caso de usar su propio vehículo para el cumplimiento de sus funciones parlamentarias, se les abona 25 céntimos por kilómetro así como, en su caso, los importes de los peajes de autopistas, siempre con la debida justificación.