El desperdicio de alimentos en los hogares cayó un 14% durante el confinamiento

El desperdicio de alimentos en los hogares cayó un 14% durante el confinamiento, según ha explicado en rueda de prensa el director general de la Industria Alimentaria, José Miguel Herrero, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) al presentar el estudio ‘Eldesperdicio alimentario en la industria y la gran distribución en España’.

Herrero ha señalado que los datos han mejorado durante el confinamiento ocasionado por la crisis sanitaria de la COVID-19, ya que durante esas semanas (del 16 de marzo al 21 de junio) se ha reducido hasta un 14% el desperdicio de alimentos, en comparación con las mismas semanas del año anterior.

Respecto al dato en hogares, se constata un ligero aumento del uno por ciento en el desperdicio de alimentos con respecto a 2018, pero muy inferior al aumento del 8,9% que se registró en 2018 frente al año anterior. Para el director general, 2019 supone un año de estabilidad del desperdicio, con un crecimiento moderado que invita al optimismo.

Asimismo, el director general ha presentado un avance de datos del estudio sobre desperdicio alimentario en la industria y la gran distribución en España 2018, elaborado por el MAPA en colaboración con AECOC (Asociación de fabricantes y distribuidores).

En este sentido, ha indicado que en 2019 se arrojaron a la basura 1.352 millones de kg/l de alimentos y bebidas (un 4,7% de los alimentos que compramos), de los que 1.146 millones corresponden a productos sin elaborar y 206 millones a platos cocinados.

Con respecto a 2018, se han desperdiciado más productos sin elaborar (principalmente frutas, hortalizas y verduras), pero ha bajado el desperdicio de platos cocinados (en mayor medida legumbres, sopas, cremas y purés, y platos de carne y arroz).

El estudio indica que cerca de 8 de cada 10 hogares españoles reconoce desperdiciar alimentos, donde destacan los hogares familiares con parejas de hasta 49 años, con hijos pequeños o de edad media. Por su parte, no desperdician alimentos los hogares de parejas jóvenes sin hijos o las personas retiradas.

La renta es otro factor que influye en el desperdicio alimentario, de tal forma que las familias de clase baja y media-baja son las que menos desperdician, mientras que las clases de nivel socioeconómico más alto gestionan peor los alimentos en el hogar.

EMPRESAS CONCIENCIADAS

Por otro lado, el estudio revela que las empresas españolas de la industria alimentaria están cada vez más concienciadas del impacto que supone en términos económicos, sociales y medioambientales, el desperdicio de alimentos, y la necesidad de frenarlo.

Así, cerca de un 71% dispone de una estratégica interna definida para luchar contra el desperdicio alimentario, un 61% promueve buenas prácticas destinadas a la prevención o reducción en origen del desperdicio y un 51% promueve acciones conjuntas con sus proveedores para reducirlo.

Por otro lado, la encuesta señala que los principales motivos para la generación del desperdicio son los problemas relacionados con la calidad del producto, las mermas de producción y las averías en la maquinaria. Precisamente, los controles exhaustivos de los procesos y maquinaria para eliminar ineficiencias, junto con la formación y concienciación de los empleados son las prácticas más habituales de lucha contra el desperdicio.

El estudio analiza asimismo las actuaciones de las empresas de la alimentación en relación con la pandemia de la COVID-19, en especial las relacionadas con la donación de sus excedentes alimentarios. En este marco, un 80,4% de las empresas tiene un acuerdo de colaboración estable para la donación de sus excedentes alimentarios. Además, un 73,2% asegura que la donación que realizan ha aumentado durante la crisis sanitaria.

Por último, un 53,6% de las empresas afirma que continuará con el actual nivel de donaciones conforme empiece a superarse la pandemia, mientras que un 42,9% sostiene que reducirá el actual nivel.