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El COGITI recomienda contar con medidores de CO2 en las aulas

El Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de España (COGITI) recomienda contar con medidores de CO2 en las aulas, dado que su concentración resulta ser el parámetro de referencia más fácilmente medible, objetivo y muy válido para determinar si la ventilación es la adecuada, de cara a minimizar el riesgo de contagio del virus, después de constatar altas concentraciones de CO2 en numerosas aulas que han servido de muestra en un estudio.

Para el COGITI, estos medidores han de tener una tecnología infrarroja no dispersiva NDIR, tener un rango de medición de mínimo 400 hasta 2.000 ppm (recomendable mayor rango), con una resolución de medición de 1 ppm, con una precisión de aproximadamente un 5%, con HR% y temperatura ambiente. Además, es muy recomendable que el medidor disponga de alarma sonora con posibilidad de elegir el nivel de concentración de CO2 a la que sonará.

Asimismo, el COGITI aconseja analizar las posibilidades de montaje del medidor cerca de una base de enchufe (230VCA) y, en caso contrario, elegir un modelo con baterías recargables o pilas.

Con respecto a la instalación y uso del medidor de CO2, el COGITI pide atender a las instrucciones del fabricante. La instalación no debe presentar complicaciones ni requerir de trabajos que no pueda llevar a cabo cualquier persona con un mínimo de destreza en labores de bricolaje doméstico.

La instalación ha de hacerse en lugares alejados de huecos de ventilación natural (ventanas, puertas, rejillas), de huecos de ventilación forzada (rejillas o difusores) y de equipos de climatización (radiadores, fancoils, splits, cassetes), es decir, bunca en zonas en las que se produzcan corrientes de aire. También es importante que esté lo más lejos posible del área de influencia de ocupantes (mínimo 2 metros); elegir la pared del recinto/aula en la que se prevé una mayor dificultad de renovación del aire (pared opuesta a ventanas); y a una altura de instalación de más de 1,50 metros respecto al suelo del recinto.

En cualquier caso, es recomendable, una vez instalados, guiarse por las siguientes pautas de ventilación respecto a minimizar posibles contagios por aerosoles del SARS-CoV-2: mantener siempre ventiladas las zonas comunes de circulación (pasillos, entradas); limitar en lo posible la actividad física en las aulas e intentar hablar lo más bajo posible (alumnos y profesores, considerando el profesor el uso de un amplificador de voz); y evitar sobrepasar concentraciones de 800 ppm, para lo cual es recomendable fijar la alarma de medidor de CO2 en un valor inferior a la misma (sobre 775 ppm).

ESTUDIO

En el estudio realizado por el COGITI, se revela que en todas las aulas analizadas la concentración de CO2 superó los 800 ppm antes de los 15 minutos desde el cierre de ventanas.

Excepto en dos de las aulas analizadas, 5 minutos de apertura de ventanas en el minuto 20 no consiguieron rebajar el nivel de CO2 por debajo de 800 ppm, quedando en éstas dos muy próximo a dicho valor. Tras el nuevo cierre de ventanas, los niveles de CO2 superaron con facilidad los límites máximos recomendables.

Según el COGITI, es evidente que pretender un protocolo o método fiable para la obtención de ratios de tiempos, que aseguren la “correcta” ventilación de las aulas por medios naturales, no es realista, siendo conveniente recordar la cita de Lord Kelvin: “Lo que no se mide no se puede mejorar”.

En consecuencia, tampoco es realista recurrir a parámetros de más fácil medición instantánea que faciliten la decisión de considerar cuándo es suficiente la operación de ventilación de un aula. En la actualidad, el parámetro más viable es la concentración de CO2, que permitirá anticiparse, con la ventilación natural, al alcance de valores no recomendables.

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