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Seis de cada diez padres no quiere que sus hijos usen el transporte escolar por miedo al contagio

Más del 60% de los padres españoles no quieren utilizar los autobuses escolares por miedo al contagio de coronavirus, según concluye el informe ‘Transporte escolar: ¿viajan seguros nuestros hijos? Accidentalidad, normativa y percepción social en la era COVID’, realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL).

La investigación, presentada este lunes por el director general de Fundación Línea Directa, Francisco Valencia, ha analizado los accidentes de transporte escolar ocurridos en España en los últimos cinco años y ha realizado 1.700 encuestas a padres y madres españoles entre el 12 y el 18 de junio de 2020, sobre cómo acuden sus hijos al colegio y cómo perciben este medio de transporte en relación con la pandemia del COVID-19.

Según ha indicado Valencia en la rueda de prensa telemática, el objetivo de este informe es “diagnosticar el estado del transporte escolar desde el punto de vista de la seguridad vial”. Además, ha justificado su pertinencia ante la escasez de estudios de este tipo.

En este contexto, el estudio muestra que un 19% de los progenitores españoles solo usaría este medio de transporte si se le garantiza el cumplimiento de todas las normas sanitarias e higiénicas de este medio de transporte que, según el informe, cada día utilizan 630.000 niños españoles para ir al colegio.

Respecto a la accidentalidad, la investigación apunta que el transporte escolar es el primer colectivo de la seguridad vial que alcanza las ‘0 muertes’ en accidente de tráfico, con una siniestralidad 11,5 veces inferior a la del coche privado y 6 veces menor que la del transporte público.

El informe muestra que el 99% de los encuestados afirma “no haber tenido nunca un problema” con los autobuses escolares, y le otorgan una puntuación de 3 sobre 5 en materia de seguridad, muy por debajo del coche privado o de hacer el trayecto a pie.

“Una opinión que los datos oficiales desmienten rotundamente, ya que ningún otro medio de transporte goza de unas cifras de seguridad comparables a la de los autobuses escolares”, defienden los autores del estudio.

Por otra parte, el 9% de los padres comprueba personalmente que se cumplen las medidas de seguridad en el transporte escolar y el 63% admite desconocerlas por completo, ya que es “algo que tienen que vigilar otros”.

Al ser preguntados por la forma de llevar a sus hijos al colegio, el 4% de los padres escogen el autobús como forma de desplazamiento habitual de sus hijos, aunque casi el 90% lo elige para que acudan a sus actividades extraescolares o para realizar excursiones. “Cada año, los autobuses escolares realizan unos 247 millones de trayectos con niños”, detallan los autores del estudio.

En relación con las cifras de accidentalidad, la investigación destaca que últimos 5 años se registraron 136 accidentes en los que no hubo fallecidos y se produjeron 5 heridos de gravedad. “De hecho, este medio de transporte lleva desde 2012 sin registrar un solo fallecido en accidente de tráfico”, subrayan.

PROPUESTAS DE LOS PADRES

Preguntados por las ventajas que ofrece el autobús escolar, los padres eligen la puntualidad, la sostenibilidad y la autonomía que aporta a los niños.

Asimismo, valoran la profesionalidad de los conductores, las tarifas y la seguridad de las paradas. En cambio, la principal área de mejora sería la falta de cinturones adecuados (32%), ya que no están adaptados a la talla y al peso de los niños.

En cuanto a las propuestas de los padres y madres españoles para mejorar la seguridad de estos autobuses destaca implantar la ‘tasa 0’ en el control de alcoholemia para los conductores (83%), hacer obligatorios los Sistemas de Retención Infantil (SRI) en todo tipo de autobuses (79%) y retirar la licencia a aquellas empresas que no cumplan con las normas (63%).

Precisamente, el Congreso de los Diputados aprobó la semana pasada instar al Gobierno a reducir la tasa máxima de alcohol en sangre permitida a conductores de vehículos destinados al transporte de mercancías con una masa máxima autorizada superior a 3.500 kilogramos, vehículos destinados al transporte de viajeros de más de nueve plazas, o de servicio público, al transporte escolar y de menores, al de mercancías peligrosas o de servicio de urgencia o transportes especiales, a 0,2 g/I en sangre (0,1 mg/l en aire espirado).

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