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Papa pide abrir una “negociación sincera” en Nagorno Karabaj para lograr una “paz estable”

El Papa ha instado a abrir una “negociación sincera” en Nagorno Karabaj, escenario del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán que volvió a activarse el pasado 27 de septiembre, y ha pedido que se detenga el derramamiento de “sangre” para lograr una “paz estable” en la región.

“El conflicto ha conllevado la destrucción de las infraestructuras así como los lugares de culto con la implicación de la sociedad civil cada vez mayor. Es una tragedia”, ha exclamado el Santo Padre. De este modo, ha incidido en que se abra una vía de negociación con el apoyo de la comunidad internacional para pacificar la zona.

Azerbaiyán sostiene que la solución al conflicto con Armenia pasa necesariamente por la entrega de esos territorios. Armenia apoya el derecho a la autodeterminación de Nagorno Karabaj y aboga por la participación de los representantes del territorio separatista en las negociaciones para resolver el conflicto. Tras el reinicio de la guerra, las partes beligerantes han pactado en tres ocasiones un alto el fuego, pero ninguno ha llegado a cumplirse.

El pontífice ha hecho estas declaraciones en el Ángelus de este domingo 1 de noviembre, cuando la Iglesia celebra la festividad de Todos los Santos, en la que ha reivindicado los santos de la Iglesia católica.

“Basta pensar en la inagotable variedad de dones e historias concretas que se dan entre los santos y las santas, que la Iglesia ha reconocido a lo largo de los siglos y que continuamente propone como testigos del único Evangelio”, ha reseñado a este respecto.

Francisco ha reflexionado sobre las Bienaventuranzas que Jesús predicó y que, según ha dicho, son el “camino” para la santidad. En particular se ha referido a la segunda y la tercera: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” y “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.

Sobre la segunda, el Papa ha elogiado la actitud de quien ha tenido la vida cotidiana “marcada por las dificultades” y “probada por la ingratitud y la incomprensión” pero, a pesar de todo, confía “en el Señor y se ponen a su sombra”. “No son indiferentes ni tampoco endurecen sus corazones en el dolor, sino que esperan con paciencia en el consuelo de Dios”, ha destacado.

En cuanto a la tercera Bienaventuranza, el Papa ha señalado que son “mansos” los que “tienen dominio de sí” y “dejan sitio al otro” porque “lo escuchan y lo respetan en su forma de vivir, en sus necesidades y en sus demandas”.

“No pretenden someterlo ni menospreciarlo, no quieren sobresalir y dominarlo todo, ni imponer sus ideas e intereses en detrimento de los demás. Estas personas, que la mentalidad mundana no aprecia, son en cambio preciosas a los ojos de Dios, que les da en herencia la tierra prometida, es decir, la vida eterna”, ha manifestado el Papa.

Asimismo, ha instado a los cristianos a esforzarse por “la justicia y la paz”, lo que significa “ir a contracorriente de la mentalidad de este mundo, de la cultura de la posesión, de la diversión sin sentido, de la arrogancia hacia los más débiles”.

Este lunes 2 de noviembre, con motivo de la conmemoración de los fieles difuntos, el Papa celebrará una misa privada, sin presencia de fieles, por las disposiciones de la emergencia sanitaria en el Cementerio Teutónico del Vaticano.

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