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El Secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, se sentará en la última fila del Congreso de los Diputados, lejos de Pablo Iglesias e Irene Montero y no por razones personales. Los motivos hay que buscarlos en el propio hemiciclo.

El Salón de Plenos se diseñó en tiempos (1843) en los que no se pensaba en facilitar el acceso a personas con movilidad reducida y Echenique se desplaza en silla de ruedas, de ahí que se vea obligado a quedarse en el conocido como ‘gallinero’.

Pero la visibilidad no será el único ‘handicap’ para el diputado, que tampoco podrá acceder a la tribuna de la presidencia, hasta donde se desplazan los oradores, y donde se llevan a cabo las votaciones en urnas, dado que se encuentra elevada entre dos escaleras estrechas.

Para superar las limitaciones de la Sala, cuando llegue el momento, Echenique, como ya hicieron sus compañeros de partido, Ignacio Tremiño y Paco Vañó, podrá comparecer ante el resto de sus señorías en una mesa situada en el Salón, cerca de los taquígrafos. De cara a una votación, será el presidente de la cámara quien se traslade hasta su asiento para recoger su voto.

Desde el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) han subrayado que, pese a los avances que se han introducido en la Cámara Baja para no discriminar a personas con discapacidad, “el Congreso no ha culminado todas las actuaciones necesarias para que pueda considerarse un entorno universalmente accesible”.