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La Policía Nacional detuvo este martes en Ceuta a F.M.A.L., de 44 años y nacionalidad española, por presuntamente adoctrinar a jóvenes en el ideario salafista yihadista. El arrestado se radicalizó en prisión y presentaba un perfil similar al de terroristas que han atentado en los últimos años en países como Francia.

Según informó la Policía, el investigado, que era un conocido integrista y referente del radicalismo en Ceuta, será acusado de los delitos de adoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo yihadista.

Con un amplio perfil delincuencial, F.M.A.L. ingresó en prisión en 2001 por otros delitos y se radicalizó al entrar en contacto con internos afines al ideario islamista radical. Desde entonces ha llevado a cabo labores de adoctrinamiento y captación dentro y fuera de prisión en su paso intermitente por diferentes cárceles españolas. Se le ha condenado entre otros delitos por tenencia ilícita de armas, robo con violencia y delitos contra la salud pública.

En su última detención en 2017 por tentativa de homicidio, se le encontró un dispositivo que albergaba cientos de vídeos sobre la yihad violenta y cánticos yihadistas. Este material le servía para su auto adoctrinamiento y a su vez lo compartía a terceros como herramienta al servicio del aparato propagandístico de Daesh.

PERFIL PELIGROSO

Durante sus periodos de encarcelamiento, el arrestado se aprovechaba de los presos sin recursos económicos, a los que ofrecía dinero si se dejaban barba, leían el Corán y cumplían sus órdenes. La precariedad en la que vivían muchos reclusos era para el detenido el caldo de cultivo idóneo para la captación de adeptos a su causa.

Tras quedar en libertad en diciembre del año pasado y regresar a su ciudad de origen, las investigaciones han constatado que F.M.A.L. continuó su labores de auto adoctrinamiento, captación y entrenamiento para el combate tanto para él como para otros individuos, en su mayoría jóvenes, a los que buscaba integrar en la organización terrorista Daesh.

El detenido hacía uso de los cánticos de llamamiento a la yihad o ‘anasheed’ de forma manifiesta. Los reproducía a gran volumen en su casa y en sus desplazamientos en vehículo. Con un marcado aspecto salafista radical, amenazaba a las personas por su orientación sexual y a aquellas mujeres a las que no consideraba debidamente tapadas.

Con un amplio historial de violencia hacia las personas de su entorno, era capaz de acceder rápidamente a armas de fuego que no dudaba en utilizar. En marzo de 2006 tiroteó a dos agentes de la Policía Nacional en las proximidades de la barriada de El Príncipe y en 2017 disparó a un vecino al que acusó de colaborar con las fuerzas y cuerpos de seguridad.

La agresividad en los delitos cometidos por el detenido se ha ido incrementando a medida que aumentaban sus periodos en centros penitenciarios. Su perfil presenta grandes similitudes con otros individuos que, tras sufrir un proceso de radicalización yihadista en prisión, han cometidos atentados terroristas al terminar su condena. Éste es el caso de Cherif Chekatt, quien atentó el pasado 11 de diciembre en Estrasburgo (Francia).

(SERVIMEDIA)