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El Tribunal Superior de Justicia de Australia ha declarado padre legal de una niña de 11 años de edad a un donante de esperma tras implicarse en todas las áreas de su vida, tanto económicas como sentimentales. El hombre reclamó la paternidad cuando la madre y su pareja decidieron trasladarse a Nueva Zelanda.

La historia se remonta a 2006 cuando el demandante donó semen a una amiga lesbiana para que pudiera concebir y según la cadena pública ‘ABC‘, su nombre apareció en el certificado de nacimiento como padre de la niña.

Desde el primer momento, el donante se implicó en la vida de la pequeña, llegándose incluso a presentar voluntario en el comedor del colegio. La relación se desarrolló de forma tan cercana que tanto la niña como su hermana, que no tiene relación con el demandante, le llaman “papá”.

Según el fallo de la máxima institución judicial australiana, “la mayoría (de los miembros del tribunal) consideró que no se había demostrado ninguna razón para dudar de la conclusión del juez principal de que el recurrente era uno de los padres de la menor”.

La jueza Margaret Cleary da así la razón al tribunal de primera instancia pese a que otro revirtió la decisión, tras apuntar que la ley reconoce de distintas maneras a los padres y se pregunta: “¿Ser un padre biológico no es la respuesta completa a la pregunta quién es un padre?”.

En su fallo recomienda que la pareja de Susan y Margaret continúe viviendo en Australia para que la niña pueda pasar con su padre un día a la semana y los fines de semana y festivos que le correspondan”.